Se acabó el buen rollo | Loogic Startups

Han sido 10 años de una situación idílica, que es imposible de mantener cuando se trata de negocios, donde por mucho que queramos cada uno acaba mirando por su interés y es lógico que llegue gente que tiene mucho más interés por ganar dinero que por colaborar para crear un ecosistema en el que todos ganemos. Tras la burbuja.com del año 2.000 el sector de las startups tecnológicas se convirtió en un desierto, en el que apenas quedaron inversores y emprendedores, algunos de los valientes que perseveraron en ese momento, como Idealista, Atrapalo, Edreams, … han recogido en recientemente los frutos de su trabajo. Entre el año 2.000 y el 2.005 apenas se crearon startups y mucho menos se invirtió en las pocas que surgieron. Fue en 2.006 cuando el sector comenzó a animarse con algunas operaciones como las inversiones de Business Angels como Carpintier en Buyvip y Tuenti o de Cabiedes en Privalia. Tras estas inversiones el sector comenzó a crecer, hasta una situación actual en la que casi cada día se produce una operación de inversión en una startup española y por parte de inversores españoles. Por tener algún dato más concreto, desde que en 2005 comenzamos a publicar en Loogic estas operaciones, hemos escrito más de 1.250 noticias sobre rondas de inversión, si tenemos en cuenta que muchas empresas no dan a conocer las operaciones que realizan, sería fácil pensar que ha habido unas 3.000 operaciones en unas 1.000 empresas.

Con todo este movimiento, que se ha producido en tan sólo 10 años tras una situación de nula actividad, lo raro era que no comenzasen a producirse problemas como el que hoy ha ocurrido y que es tan sólo una muestra de que el buen rollo que ha predominado en nuestro sector ya no va a seguir siendo la tónica dominante. El problema que hoy hemos conocido es la acusación de la emprendedora Miriam Lao hacia un grupo de inversores, en concreto “un grupo inversor formado por mentores de Seedrocket” y en especial hacia “Sacha Fuentes & company” por haber utilizado la información de la empresa en beneficio propio. Al respecto de lo cual tenemos las declaraciones de Sacha y de Seedrocket.

Desde Loogic no vamos a entrar a juzgar este caso concreto, pero sí creemos interesante manifestar que cada vez estamos viendo más situaciones de conflicto que no se producían hace unos años, en primer lugar por estar en un sector más reducido, donde podía haber menos roces, tanto entre las empresas como entre los inversores, pero sobre todo porque hasta ahora parecía existir una especie de “acuerdo tácito de no agresión” porque al ser un sector tan pequeño e incipiente la única forma de progresar era si entre todos uníamos fuerzas, para poder llegar a una situación en la que poder competir en un entorno internacional mucho más evolucionado. Pero esto se acabó. A nuestro sector han llegado inversores que no tienen ningún problema en hundir una empresa si eso les genera un beneficio económico o para su ego, al igual que han llegado emprendedores que no tienen reparo en ponerse la etiqueta de inversor para acceder a información privilegiada de todo tipo de proyectos. Las acusaciones que hoy se han producido hacia determinados inversores probablemente no son acertadas en este caso concreto pero sí que lo son hacia la figura de algunos inversores que realmente sí que están aprovechando su posición para hacer “espionaje industrial”. Igualmente del lado de las startups se está empezando a producir casos en los que el emprendedor sale corriendo con el dinero dejando colgados a los inversores que habían puesto toda su ilusión en el proyecto.

Aunque está claro que estos casos siguen siendo excepciones, es bueno tener en cuenta que nuestro sector ya ha cumplido la mayoría de edad y eso implica tener que enfrentarse a una realidad más dura de la que hemos vivido hasta ahora, por lo que tanto emprendedores como inversores tendremos que ser mucho más prudentes y sobre todo ser conscientes de la gran responsabilidad que supone crear una empresa o invertir en ellas. No me cabe duda de que durante mucho tiempo seguiremos viviendo una situación muy propicia para emprender, donde sigue habiendo muchas instituciones públicas y privadas interesadas en fomentar el emprendimiento, y todo esto hay que aprovecharlo, pero si confiarse demasiado, porque el buen rollo se acabó.

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