Relatone en el difícil negocio de la música online

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Cualquier proyecto que se adentre en el complejo y difícil negocio de la música online merece un poco de atención y también reconocimiento por el atrevimiento de luchar contra un sector que se resiste enormemente a todo lo que llega de la red. Conocí Relatone gracias a Kubide que se ha encargado del desarrollo de la plataforma web y posteriormente pude conocer a su fundador Arturo Reneses que junto con su socio Saul Plaza llevan dos años trabajando para hacer realidad su idea de negocio.

Su trabajo en Relatone se ha centrado principalmente en dos frentes, conseguir convencer a las discográficas para que aceptasen su modelo de negocio y por otro lado crear una plataforma que facilitase a los usuarios el acceso a la música de la forma más cómoda posible. En cuanto a su funcionamiento, es tan sencillo como que el usuario compra una canción y puede dos veces: una copia para él y otra gratis para utilizarla como intercambio entre usuarios de Relatone o para regalársela a quien él quieras. De esta forma promueven lo que han denominado P2P legal y buscan la viralidad cuando los usuarios comparten la música con sus contactos en las redes sociales.

Hasta aquí la parte principal del funcionamiento de Relatone, en el futuro inmediato también trabajan para desarrollar un sistema de créditos para que las marcas a través de un patrocinio se hagan cargo del coste de la música que descarguen los usuarios. Estos créditos permitirán a los usuarios, descargarse la canción que quieran gratis y compartirla a través de las redes sociales, lo cual lleva a un modelo de negocio basado en la publicidad lo que está más cerca de las costumbres que vemos que tenemos los internautas españoles de cara al consumo de música en la red.

Sin duda será interesante ver la evolución de esta iniciativa en el mercado tan complejo como el de la música online y donde para lograr el éxito es necesario realizar ingentes inversiones para convertirse en un referente como hemos visto con el caso de Spotify.

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