Reflexiones sobre las inversiones en Startup. El ejemplo de Migoa | Loogic Startups
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La semana pasada tuve la oportunidad de tener una larga charla con Gary Stewart entorno a las inversiones en empresas de internet y en concreto en relación con la ronda de inversión en la que están llevando a cabo en Migoa.

Es cierto que migoa ha estado en conversaciones con varios fondos de capital riesgo desde inicios de 2007 y que está en las negociaciones para cerrar su primera ronda de inversión serie A, tras haber recibido financiación de instituciones públicas y varios Business Angel. Dentro de poco podré dar detalles de primera mano una vez que las negociaciones están cerradas.

La conversación con Gary fue muy interesante y me ayudó a entender mucho mejor como funciona el mundo de las inversiones de capital riesgo, más allá de los típicos temas que se tratan en las charlas o que se comentan en los blogs de emprendedores o en los pasillos.

Lo primero de lo que hablamos es que se puede llegar a tardar hasta dos años entre el primer contacto con un fondo de capital riesgo y el cierre de la primera inversión. En todo ese tiempo puede haber periodos largos de falta de contacto en que la evolución del proyecto puede ser determinante para que los inversores retomen el interés por la empresa.

Además trabajar las relaciones públicas es básico. Son muy importantes los contactos que pueda realizar la empresa y la visibilidad que alcance ya sea en eventos o en medios de comunicación. Los inversores dan mucha importancia a estos aspectos y a las conversaciones que la empresa pueda tener con otros. Gary me destacó el efecto que ha generado la asistencia de migoa a importantes eventos en Europa que reúnen proyectos interesantes con fondos de capital riesgo internacionales de primer nivel como el Red Herring. Por un lado a los inversores les gusta ver que otros están interesados en un proyecto, y por otro el joven emprendedor recibe un importante feedback sobre su estrategia por parte de expertos del sector.

Otro de los aspectos más importantes de la conversación fue todo lo relacionado con la selección del fondo de capital riesgo. Una inversión es un compromiso importante y hay que saber que el inversor va a ser un buen compañero de viaje también en el largo plazo. Migoa buscó un inversor que apoyara la estrategia de la empresa sin asfixiar al equipo emprendedor. Al final las dos partes tienen que confiar una en la otra dado que la relación durará un mínimo de cinco años bajo una intensa presión por cumplir duros objetivos. En las negociaciones con otros inversores parecían no encajar las necesidades de la empresa con los intereses de los inversores. Aunque cada una de las partes puede hacer ciertas concesiones, si alguna de ellas (normalmente la empresa) tiene que ceder demasiado, para el emprendedor será un problema a posteriori. En este aspecto Gary y Oriol Blasco (su socio) lo tienen muy claro y no están dispuestos a sacrificar el futuro de la empresa por cerrar una mala inversión.

Gary me mostró un borrador de un contrato estándar que se utilizan en estos tipos de operaciones y son muchos los aspectos que entran en juego en una inversión de capital riesgo. Lo que me ha quedado claro es que se hace lo posible por que todo quede perfectamente definido, tanto del lado de la empresa como de los inversores. Una vez definidos estos aspectos por medio del contrato es importante entender que las inversiones suelen estar condicionadas a la evolución del proyecto y que el capital invertido no es desembolsado desde un principio sino que se realiza en un periodo marcado por el contrato inicial y por el cumplimiento de una serie de hitos en el plan de negocio.

Estas son solo algunas de las muchas ideas que surgieron en la conversación y estoy seguro de que podrían haber surgido muchas más cosas de haber continuado hablando. Me quedo con una última cuestión que surgió al final de la charla, en todo este proceso el emprendedor también ha de salir beneficiado. Cuando el proyecto ya está rodando y las expectativas de negocio son adecuadas el sacrificio del emprendedor ha de ser compensado con su participación accionarial y con un sueldo a la altura de las responsabilidades que asume.