No es la idea, son las ideas | Loogic Startups

He terminado de leer el libro la estrategia del océano azul (de W. Chan Kim y Renée Mauborgne), recomendado por Antonio González Barros y que yo también os recomiendo. Es claro que la estrategia de negocio de Grupo Intercom está muy influenciada por la filosofía que transmite este libro. Son muchas las enseñanzas que encontramos en el libro y que podemos poner en práctica en nuestros proyectos pero en esta ocasión yo quería quedarme con una parte que viene a incidir en el tema del que hablaba el otro día en buenas ideas mal desarrolladas, no es la idea, son las ideas.

El capítulo siete del libro se titula vencer las principales barreras organizativas y esta dedicado al trabajo realizado a mediados de los años noventa por Bill Bratton al frente de la policía de Nueva York. Se enfrentó a una situación de delincuencia insostenible donde Nueva York parecía la ciudad sin ley y en pocos años la convirtió en una de las ciudades más seguras de estados unidos. Al empezar a leer este capítulo esperaba encontrar como Bratton había tenido una gran idea que había permitido acabar con la delincuencia en la ciudad, pero al acabar el capítulo esa gran idea no había aparecido por ningún sitio. Al contrario, en el relato encontramos una buena cantidad de pequeñas ideas que unidas conformaron un giro total en la forma de trabajar de la policía de Nueva York lo que permitió hacer la ciudad más segura y habitable. Una de esas pequeñas ideas es la relacionada con la conocida teoría de las ventanas rotas.

En el mismo capítulo siete del libro hay una parte llamada atomizar para hacer que la organización cambie por si misma, Bill Bratton no afrontó en su conjunto todos los problemas relacionados con la delincuencia en Nueva York, sino los descompuso en partículas y motivó a los policías para que cada uno asumiese su responsabilidad concreta de forma que en lugar de un gran problema que nadie podía solucionar había multitud de pequeños problemas que si que era posible solucionar con buenas ideas. Esto mismo es lo que quiero transmitir cuando digo que lo importante no es tener una gran idea sino muchas pequeñas ideas que la acompañen.

Cómo sería Twitter si no hubiera una limitación en el número de caracteres? y si los links no llevasen nofollow? y si el sistema me obligara a seguir a todos los usuarios que me siguen a mi? Cómo sería Tuenti si el acceso hubiera sido libre? y si la aplicación hubiera sido muy compleja con cientos de funciones. Cómo sería Youtube si no hubiera límite en el peso y la duración de los vídeos? y si los usuarios no pudiesen votar y comentar los vídeos de otros usuarios? Cómo sería Google si hubiera apostado por el modelo portal en lugar de ser solo un buscador? y si no hubieran sido capaces de desarrollar un sistema de publicidad contextual que funcionara? Cómo sería Idealista si no hubieran cuidado hasta la obsesión todo lo relacionado con la usabilidad? y si no hubieran mantenido su estilo de diseño en el que destaca la sencillez?

Todos estos proyectos de éxito tanto españoles como internacionales no destacan por estar basados en una gran idea novedosa e innovadora sino por haber sido capaces de construir grandes servicios web a base de multitud de pequeñas ideas que los han convertido en algo único y de gran utilidad para el usuario. Esta debe ser nuestra gran obsesión, encontrar aquellas ideas que conviertan a nuestro proyecto en un gran éxito.


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