Modelos de negocio exclusivistas | Loogic Startups
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Yo siempre he estado en contra de la exclusividad en cualquier relación comercial. Tiene sentido en determinados ámbitos, quizá el más significativo de los negocios on-line sea en el sector publicitario. Aún así, la exclusividad total para un soporte web no la encuentro adecuada, sí para una combinación de formato y tipología de contratación, pero no de manera absoluta.

Hace años cuando se puso de moda la reventa de contenidos web por parte de agencias mayoristas de contenido la exclusividad era la primera condición de los contratos. Estas agencias te comprometían a que tu contenido web sólo estaría disponible en su catálogo de contenidos, de forma exclusiva.

La realidad es que no vendieron ni una pipa y fueron desapareciendo.

Las agencias de publicidad actual son casi todas exclusivistas, pero han aprendido rápido que sólo pueden pedir la exclusividad para la venta por CPM, pero que AdSense y los patrocinios deben quedar fuera de la prohibición. Si algo estima un blogger más que su estómago es su libertad y honor (bueno, eso dicen).

Yo nunca he firmado un contrato en exclusiva sin excepciones, no lo hice ni lo haré nunca. Cuando seleccionaba a los editores de los Tecnoblogs una de las condiciones que poníamos por delante era «no exigimos exclusividad». Uno de nuestros editores podía escribir en Tecnogadgets.com por ejemplo y en otro blog de gadgets. Evidentemente no podía repetir los post, y los nuestros tenían que ser de la calidad adecuada, pero el editor tenía libertad para escribir en otros blogs y sobre los mismos temas.

Creo que ningún editor nos ha dejado por irse a la competencia, no digo que haya sido por eso, pero sin duda ha sido un motivo más. Y si le atrae más la competencia que nosotros, y ya hablo no sólo de los editores sino de cualquier servicio, es que no lo estoy haciendo suficientemente bien.

En el caso de la exclusividad para la publicidad, como hacía AdSense por contrato y sigue haciendo bajo penalización, el objetivo es impedir la entrada a la competencia en un mercado en el que ha conseguido un dominio absoluto. Desde un punto de vista comercial tiene sentido y está en su derecho, pero no es una política que me guste.

Tal vez es que yo no soy lo suficientemente capitalista. En ese caso no me haré rico nunca. Espero no decepcionar a Javier.

Otro ejemplo muy interesante de exclusividad, en este caso inexistente pero que por modelo de negocio podría darse, es en los catálogos de imágenes. La realidad ha mostrado que para conseguir una mayor cantidad de fotografías de autores lo mejor es no pedir exlusividad, y la mayoría de las bibliotecas no lo hacen.

Pero más allá de políticas comerciales y filosofías empresariales hay un motivo para pedir o no la exclusividad en la representación o venta de un producto: ¿puedo llegar a la mayoría de los potenciales clientes con mi modelo de ventas? Si la respuesta es sí, debo pedir exclusividad, si la respuesta es no, con la exclusividad estoy perjudicando al proveedor, y eso es malo para él y para mí como representante porque tendrá más dificultades para mejorar su producto.

Para terminar con el ejemplo de la publicidad lo más simplificado posible: si la agencia me impidiera los patrocinios o el AdSense, no podría sobrevivir y se quedarían sin soporte publicitario.