Los socios - Loogic Startups

Por Gary Stewart, director general de Goa Internet Services y asesor de BCNStartup, un proyecto liderado por Carlos Suarez.

He tenido prácticamente todo tipo de socios posibles.

Empecé mi primera compañía con mí entonces pareja. Ahora no estamos juntos.

Luego, comencé mi segunda compañía con uno de mis amigas más cercanas. Eventualmente, le compre todas sus participaciones adquiriendo el 100% de la compañía. Actualmente no seguimos siendo amigos.

Más adelante, llegué con la idea detrás de mi actual compañía, Goa Internet Services, de eso tres años atrás, junto con tres conocidos que tuve la oportunidad de conocer en eventos de networking, y que sobresalían por su condición de emprendedores. Uno de ellos nos dejo colgados cuando llegó el momento de firmar el acuerdo de socios. Definitivamente, él no podía vivir en un proyecto que implicase riesgo. El otro nos dejó más adelante luego de haber establecido nuestra compañía. Ella como el anterior no quiso implicarse en una vida que implicase riesgo. Oriol Blasco (ahora uno de mis mejores amigos) y yo somos los sobrevivientes de aquel grupo original de cuatro emprendedores, y a lo largo de este tiempo hemos podido contar con el apoyo de tres Business angels (Didac Giribets, Albert Armengol y Dennis Bemmann) así como una importante fondo de capital riesgo (Highgrowth Partners).

En cada paso del camino, hemos tenido que negociar y revisar nuestro acuerdo de socios para establecer acuerdos existentes frente o entre los socios, así como contemplar futuras rondas de financiación.

Así pues, ¿es necesario tener un socio?

Para mí, es como preguntarse si es mejor estar casado o soltero. Esto dependerá de tu tipo de personalidad, que tan comprometido estas con la relación, que estas dispuesto a hacer para que esta funcione, y saber cuales son tus metas a largo plazo.

En mi opinión, la vida de un emprendedor puede ser bastante solitaria, y por esto es agradable contar con alguien para compartirlo, alguien que invierte en la compañía tanto como tú lo haces. Es cierto que muchos amigos y personas cercanas pueden intentar comprender tus retos, frustraciones y el proyecto en sí, pero es cierto que ellos no llegarán a comprenderlo completamente. Y a su vez, los empleados pueden ser muy fieles, pero frecuentemente su lealtad llega a ser transitoria. De manera que la única persona que conseguirá entender completamente el proyecto es el socio de negocios, pero como en cualquier relación exitosa, necesitarás cerciorarte de ser compatible con dicha persona, de poder trabajar con ella y mantener una relación sana.

En cualquier caso, si tu meta es comenzar un proyecto muy ambicioso o por lo menos algo en el cual un VC (fondo de capital riesgo) pueda estar interesado en invertir, necesitarás formar un equipo formidable, puesto que los VCs suelen invertir en equipos antes que en ideas. A menos que estés nadando en dinero, podrás necesitar conceder cierta equidad en tu empresa (o al menos algunas stock options) para convencer a otros emprendedores prometedores de trabajar contigo.

A su vez, si consigues llegar al punto en que un business angel o un VC quiera invertir en tu compañía, entonces no habrá punto para preguntarte si quieres o no tener un socio. La única pregunta es cuando, y por esto deberás estar bien preparado, ya que los acuerdos de socios con VCs suelen ser elaborados para reducir al mínimo los riegos del inversor, en la medida de lo posible, lo que significa que dichos inversores tendrán la facultad de vetar la mayor parte de las decisiones importantes relacionadas con tu compañía, o de obligarte de hacer cosas que quizás no quieres hacer (como irte de tu propia empresa).

Así que, a menos que estés planeando o llevando a cabo un chiringuito, o que seas rico e independiente, resulta bastante claro que en cierto punto tendrás socios, si tu negocio va bien.

Pero, ¿Por qué necesito protegerme de mi socio?

Estamos alegres y todo brilla cuando viene el dinero. La gente nos aprecia o admira cuando todo nos va bien, y por el contrario, tiende a despreciarnos o ignorarnos cuando las cosas no van como quisiéramos. La aplastante mayoría de start-ups están destinadas a forcejear y luego fallar, y la tensión y la frustración generada por una empresa fracasada es a menudo lo bastante suficiente para poner en evidencia los peores elementos de la gente.

Y esta regla se aplica igualmente cuando las cosas van bien – si hay dinero suficiente en la mesa, la mayoría de la gente intentará conseguir la mejor parte posible. Después de todo, el punto de un negocio es hacer dinero, no amistades. Y la verdad es que mucha gente está dispuesta a sacrificar las amistades por el dinero.

Así, lo mejor es contemplar todo este escenario de antemano, bajo la forma de un amplio y buen acuerdo de socios. Sé abierto y honesto respecto a todas tus dudas, miedos e intereses en lo referente a la compañía y frente a tu socio, y ten un abogado lo suficientemente bueno que refleje todo esto en un acuerdo de socios comprensivo y obligatorio, esto es, negociado con tus mejores intereses en mente.

Imaginemos cuáles son tus puntos esenciales del negocio. Sé duro e insistente defendiendo dichos puntos, pero deberás estar dispuesto a su vez para comprometerte en todo. Después de todo, al final de las negociaciones, deberás estar a punto para trabajar con tu socio, y nadie quiere comenzar con la sensación de haber sido anulado totalmente por su socio.

Dicho esto, Cuáles son los elementos más importantes de un acuerdo de socios?

Reparto de acciones: Es un tema difícil sin repuesta fácil. Cada caso es un mundo. El objetivo final es que cada socio sienta que su porcentaje refleja su inversión de tiempo y dinero, y que los otros socios estén más o menos de acuerdo tanto sobre la contribución de dicho socio como sobre su potencial para ayudar a la realización del proyecto. Algunos emprendedores simplemente dividen las participaciones por el número de socios iniciales. Es la solución más fácil, pero no necesariamente la mas justa. En nuestro caso, empezamos el cálculo con la asunción de que todo el mundo iba a tener partes iguales pero después aumentamos y restamos las participaciones en cada caso para reflejar varios factores como puesto en la empresa, si alguien iba a trabajar a jornada completo desde el principio, antigüedad con el proyecto, etc. Al final, el objetivo es que todos los socios se sientan respetados en la empresa y plenamente responsables de los posibles éxitos o fracasos de la empresa.

Cláusula de confidencialidad: El objetivo es que la información confidencial de la empresa y/o que entreguen los socios bajo el acuerdo sea tratado como confidencial durante un tiempo acordado (por ejemplo, la vida del acuerdo más algunos años después de su terminación). Esta cláusula es bastante estándar.

Las claves son:

  • Definir bien que es “confidencial”, y
  • Definir bien la vigencia de la obligación de confidencialidad.

Cláusula de Permanencia: Tiene como objetivo principal garantizar la estabilidad del equipo gestor. Si un inversor invierte más que nada en un equipo, quiere saber que el equipo va a seguir desarrollando sus funciones de manera normal durante la vida de su inversión. Para ello se establece una indemnización, pudiendo ser económica, que corresponde a cada socio (o empleados claves del equipo gestor, según el caso) si abandona antes de tiempo la compañía y el cumplimiento de sus funciones.

Cláusula de permanencia con diferenciación entre buen socio y mal socio. En inglés, se llama “good leaver/bad leaver clauses”. Es decir, el contrato trata a un socio que se va de la empresa de buen rollo, o por razones fuera de su control como la muerte o una enfermedad grave, de manera distinta de aquel socio que, por ejemplo, se le echa de la empresa. El objetivo es castigar a los “bad leavers” y ser más comprensivos con los “good leavers”.

Las claves son:

  • Definir bien la diferencia entre un “good leaver” y un “bad leaver”,
  • Definir bien que pasa con las acciones/participaciones (y/o otros derechos y obligaciones del socio) en cada caso y especificar la indemnización u otro “castigo”, según el caso.

Cláusula de no Competencia: Esta cláusula implica que, además de la obligación del socio de no competir de manera desleal con los demás socios y la compañía durante el tiempo de prestación de servicios, el socio se compromete a no desarrollar actividades competitivas una vez se haya extinguido o terminado su participación en la compañía por cualquier causa durante un periodo definido.

Las claves son:

  • Definir bien el ámbito sectorial de la limitación (por ejemplo, una cosa es decir que un ex socio no puede trabajar después de salir de la empresa en cualquier proyecto de Internet; o que no puede trabajar en cualquier proyecto relacionado con clasificados; y otra es decir que no puede trabajar con buscadores inmobiliarios),
  • Definir bien la vigencia de la cláusula, y
  • Definir bien el ámbito geográfico de la limitación.

Cláusula de no solicitación (no captación): Muy relacionado a la cláusula de no competencia es la cláusula de no solicitación (no captación) que obliga al socio a no “robar” o solicitar empleados o colaboradores, etc. de la empresa durante un tiempo definido. Esta cláusula es bastante estándar y no muy complicada.

Cláusula de “Tag Along”: Se utiliza para proteger a los socios minoritarios en los casos en los cuales un socio mayoritario quiere vender parte o todo de sus acciones. Esta cláusula da al accionista minoritario el derecho de recibir la misma oferta, bajo los mismos términos y condiciones, como el accionista mayoritario en el caso de una posible venta instigado por el socio mayoritario. Así el socio minoritario tendrá el derecho de vender todas sus acciones al nuevo comprador bajo términos potencialmente favorables en lugar de estar obligado a aceptar el liderazgo empresarial de un nuevo socio mayoritario que no ha elegido.

Cláusula de “Drag Along”: Se utiliza para proteger a los socios mayoritarios (o fondos de capital riesgo, según el caso) en los casos en las cuales un socio quiera vender parte o todo de sus acciones pero los otros socios sean reacios. Esta cláusula da al accionista mayoritario (o fondo de capital riesgo, según el caso) el derecho de obligar a los otros socios a vender sus acciones a un comprador potencial con quien el socio mayoritario (o fondo del capital riesgo, según el caso) ya ha llegado (o está llegando) a un acuerdo de compraventa. Esta cláusula existe porque los socios mayoritarios (o fondos de capital riesgo) no quieren dar un derecho de veto a los otros socios sobre posibles ventas, sabiendo que muchos compradores solo quieren comprar 100% de la empresa objeto de la compraventa.

Conclusión

Estas son algunas de las cláusulas más importantes en el momento de negociar un acuerdo entre socios, y aunque pueden parecer bastante obvias, las negociaciones relacionadas pueden ser muy difíciles, largas y a veces personales. Lo importante es pensarlo todo bien, para no tener problemas en el momento de que el contrato sea necesaria, tanto si todo va bien con tu empresa como si todo va mal. Y si entra un inversor financiero (un business angel o un VC), ni lo piensas dos veces – búscate un buen abogado, porque algunos inversores pueden ser verdaderos tiburones al momento de negociar (o mejor dicho, imponer) contratos.


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