Las reglas de juego en registro de patentes para Startups

Artículo realizado por Luis Naranjo de la agencia de patentes y marcas Protectia.

El registro de patentes es un activo vital con el que arrancar un proyecto empresarial basado en el desarrollo de productos o servicios innovadores que implican una fuerte etapa de investigación previa a la comercialización, pues proteger el resultado de este esfuerzo investigador será la clave del éxito empresarial.
La patente capacitará en exclusiva sobre la tecnología que contempla impidiendo que terceros la usen sin consentimiento. Este derecho, permite por tanto, explotar directamente la invención, venderla, o licenciarla a terceros a cambio de una compensación económica.

Tenemos como ejemplo reciente de éxito el de Nanoimmunotech, spin-off de la Universidad de Zaragoza que tras licenciar 2 patentes se ha convertido en la primera empresa europea dedicada a la caracterización físico-química y a la funcionalización de nanopartículas dentro del sector de la biotecnología y de la salud.

Lo primero que debe tenerse en cuenta para que una invención sea patentable (salvo en el caso de EE.UU) es que debe ofrecer una solución técnica a un problema técnico, por lo que quedan fuera de su protección tanto conceptos abstractos, como aplicaciones informáticas, modelos de negocio, etc., etc.

En lo que a teoría se refiere, para que una patente tenga plena validez jurídica la invención que contempla debe cumplir 3 requisitos:

  • Ser nueva: que no se hayan dado a conocer al público con anterioridad a su fecha de solicitud en ningún sitio.
  • Implicar actividad inventiva: este es un concepto bastante subjetivo, pero en teoría la invención no debe resultar evidente para un experto en la materia conocedor del estado de la técnica, es decir, de todo lo relacionado con el objeto de la patente que ha sido dado a conocer con antelación a la fecha de solicitud de la patente.
  • Tener aplicación industrial: que el objeto de la patente pueda ser fabricado o utilizado en cualquier clase de industria.

Respecto al primer punto, especialmente las startups por su empuje natural, se debe poner mucho cuidado, pues en ocasiones no se considera el hecho de preservar con recelo las investigaciones, y se da traslado de su fruto a una publicación científica, un colega o, por ejemplo, al ¨responsable de marketing¨ antes de tiempo lo que pone en claro riesgo la plena validez jurídica de la patente.

Por otro lado, debe conocerse también que cada país concede las patentes de forma independiente y han de solicitarse y tramitarse en cada uno de los países en que se tiene interés en el idioma oficial correspondiente.

Desde el momento en que se solicita una patente se dispone de 12 meses para extender dicha solicitud a cualquier otro país o grupo de países. Allí donde NO se extienda la solicitud no se tendrá exclusividad. De este modo, si una startup española tan solo invierte en la protección de su tecnología en España cualquier competidor podrá fabricar de forma literal y comercializar por ejemplo en Francia y Alemania. Por esta razón se tiene que estar bien asesorado para poder hacer una buena previsión financiera que abarque toda la tramitación sabiendo que el coste no será sólo el de España, sino el de todos aquellos países donde en un futuro se pretenda comerciar.

Bajo un buen estudio previo y asesoramiento se podrán agilizar gestiones y abaratar costes en este proceso de dar protección internacional a una invención, algo vital en toda startup. Para lograr este fin existen una serie de acuerdos internacionales, que pueden emplearse en función a las necesidades específicas, de entre los que destacan los 2 siguientes: El Convenio de Múnich sobre la Patente Europea que permite obtener protección para una invención en todos los países miembros (actualmente 42) mediante una sola solicitud, examen y tramite desde la solicitud hasta la concesión. El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) que es un acuerdo multilateral entre estados. No se trata de un procedimiento de concesión de patentes ni sustituye a las concesiones nacionales pero es un sistema de unificación de trámites que actualmente contempla 145 países, abarata costes y amplia ciertos plazos.

Independientemente del procedimiento seguido, al final de cualquier tramitación será cada Estado el que conceda y otorgue el derecho exclusivo de forma independiente. Esta concesión ofrece protección durante un período de 20 años improrrogables desde la solicitud y está sujeta al pago de una tasa, generalmente anual, para su mantenimiento en vigor.

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