La simbiosis de internet con la red electrica

Artículo realizado por Gerardo Salvador, co-fundador de Seinon.

El incipiente cambio climático, el miedo a las nucleares, la escasez de recursos naturales, la creciente contaminación atmosférica… Son temas que tienen un gran impacto mediático por centrarse en acrecentar una de las grandes preocupaciones del ser humano: su propia integridad y la de sus descendientes. Es por eso que directivas que podrían pasar desapercibidas se vuelven objeto de controversia, caso de la 2012/27/UE de 25 de octubre de 2012 relativa a la eficiencia energética en la que se estableció el objetivo de reducir un 20 % el consumo para el conjunto de los estados miembros de la Unión Europea en una clara señal del compromiso que va a adoptar nuestra sociedad de cara a combatir el panorama de costes crecientes de la energía, así como el cambio climático.

¿Cómo por tanto se enfrentan las nuevas tecnologías a estas normativas? Claramente el primer paso que se debe dar para tomar una decisión es conocer exactamente qué sucede, y para ello hemos de monitorizar e interpretar los consumos energéticos del parque de instalaciones existente con tal de proyectar medidas de ahorro y de eficiencia energética que sean eficaces y competitivas. ¡Es imposible adoptar mejoras si no conocemos dónde tenemos ineficiencias y excesos de consumos! La clave pues está en medir para luego actuar, pero lamentablemente el sistema eléctrico aún está despertando de una larga «Edad Media» para encontrarse con que todo está aún por hacer.

La clave está en la extraordinaria simbiosis que se va a producir entre Internet y la red eléctrica. La gran potencia en ciernes que supone “The Internet of things” permitirá una interoperabilidad entre sistemas y dispositivos eléctricos con el aprovechamiento de la potencia de computación y procesamiento que nos ofrece el “Big Data”. En otras palabras, podremos monitorizar cualquier dispositivo eléctrico/electrónico desde Internet haciendo que cualquier uso de ineficiente de la energía esté controlado.

En el centro de esta cuestión se encuentran los Sistemas de Gestión de la Energía (SGE) que son plataformas en la nube encargadas de procesar y tratar la información en bruto de las medidas adquiridas por los sensores y contadores de campo de cara a facilitar la interpretación de los datos y la toma de decisiones al gestor energético, y que en un futuro llegarán al mercado doméstico masivo, produciendo las consecuencias que hemos visto en algunas casas domóticas, en las que ellas solas auto regulan sus funciones para no derrochar energía, cerrando ventanas o apagando el clima.

Estos SGEs que en la actualidad sólo utilizan una parte de los gestores energéticos profesionales, llegarán también al mercado doméstico permitiendo acciones tales como: anticipar la factura que se va a pagar a final de mes para detectar errores, analizar tendencias y realizar previsiones de consumo, lanzar alertas al usuario por eventos que provocan pérdidas de energía, hacer “benchmarking” o comparativas basadas en indicadores y ratios entre localizaciones para detectar heterogeneidades, actuar de forma remota en la instalación activando o desactivando equipos consumidores de energía, asesoramiento en contratación energética recibiendo consejos al respecto, y la emisión de informes energéticos automatizados de cara a ofrecer las conclusiones obtenidas al cliente para que este no tenga que preocuparse de interpretar la complicada y siempre ascendente factura eléctrica.

La tendencia a controlar y actuar sobre los consumos es una realidad que progresivamente está ya extendiéndose desde el gran consumidor (industria, servicios y agricultura) hasta el usuario residencial. El problema energético es una cuestión que nos afecta a todos y afortunadamente empezamos a tener las herramientas para afrontarlo con garantías y poder adentrarnos en un siglo mucho mejor gestionado y más sostenible, que hará en un futuro cercano que nos sorprendamos y critiquemos los derroches energéticos del pasado.