La delgada línea roja: ¡Alerta!

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Para nadie es un secreto que capitanear un equipo y llevar adelante una responsabilidad significa ponerse la camiseta del proyecto, sudarla, desgastarla y morirse en la raya hasta donde se pueda (algunos incluso hasta pidiendo, está por demás el enlace).

Pero, ¿Qué sucede cuando eres el responsable PERO NO el máximo responsable? Si bien la mayoría de las empresas que trabajan bajo este modo -en el cual cada proyecto cuenta con su CEO- suelen transminar un mismo empuje e intenciones, a algunas les llegará el momento en el que los interes «corporativos» se antepongan a los del colectivo trabajador. Y desafortunadamente esto ha pasado en Tikkia, una reciente pero animosa comunidad y red de contactos profesionales latinoamericana, que desde México y a manos de Cesar Salazar se estaba abriendo paso. Hablo en pasado porque al menos ya no le corresponderá a éste y el resto de su equipo, que han renunciado al proyecto.

Mencionarlo no es tanto por «balconear» el asunto si no en cuanto las prácticas enseñanzas que Cesar comparte de su dirección, conjugadas, desde luego, con lo mucho «que no pudo ser»:

  • Un startup sólo es un startup si es un startup: «Tikkia es un servicio que nació dentro de la estructura de una empresa ya establecida. A pesar de que las personas que estábamos detrás de Tikkia éramos emprendedores por naturaleza y por profesión, Tikkia nunca fue un startup… Si vas a emprender algo, asegúrate de que corres todos los riesgos pero también de que puedes tomar todas las decisiones necesarias».

  • Toda organización da y quita energía: «Los ex-miembros del equipo de Tikkia/CIMA Labs somos personas que siempre buscamos aprender cosas nuevas. La experimentación está en nuestros genes… Sin embargo, el resto de la organización no era así. Decenas de veces nos vimos en la situación de invertir más tiempo y esfuerzo en explicar cómo y para qué funcionaba la herramienta que el tiempo que nos ahorramos utilizándola».

  • Las políticas matan la creatividad: «Si vas a poner una política en tu startup, asegúrate de entender sus implicaciones y de que esta es absolutamente necesaria. Por el contrario, te invito a escribir directivas. Éstas son formas aceptadas por la comunidad para evaluar una decisión».

  • Si no entiendes lo que hace tu gente, no decidas sobre sus acciones: «…cuando trabajamos dentro de una estructura empresarial tradicional, estamos acostumbrados a recibir órdenes de personas que no saben hacer nuestro trabajo. No sólo eso, sino que no hay explicaciones ni derecho a replica. Esto mata la productividad de un empleado y puede matar a un proyecto completo».

  • Comparte y comparte formalmente: «Si invitas a otras personas a colaborar en tu emprendimiento y les prometes que el riesgo y la utilidad serán compartidas, ponlo en papel en ese momento. Cada segundo en el que el equipo ya está trabajando, es más difícil formalizar una sociedad».

Cinco pequeñas pero provechosas lecciones de vida y que sin duda le abrirán muchas oportunidades a consolidar para lo que venga en la vida de Cesar y equipo. No dudo que escarbando encontremos otras tantas parecidas, ¡pero vaya! que si el mundo no tuviera estos «detalles» que le contariamos a los nietos. Si te interesa saber más sobre Tikkia, en voz del mismo Cesar Salazar, te recomiendo este capítulo en podcast de los Monólogos de la Cantina del pasado marzo donde precisamente le entrevistan.

Imagen: jef safi.