La banalización del fracaso

Artículo realizado por Albert Mora, director de Canal IP.

Es habitual alabar la cultura norteamericana por su tolerancia con el fracaso empresarial, se antepone frente a ello, y de forma peyorativa, el modelo europeo mucho más crítico y punitivo con las iniciativas de negocio fallidas.

Surgen así altisonantes frases como “El fracaso empresarial: el primer paso hacia el éxito”, “El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia” y un largo etcétera que se remonta en el tiempo a cientos de años atrás, (ya en su tiempo decía Seneca “Admira a quien lo intenta, aunque fracase”).

Ante tanto elogio del fracaso, uno recuerda el chiste del difunto Eugenio, en paz descanse, que decía:

Me encanta jugar al poker y perder,
¿Y ganar?
Ganar tiene que ser la ostia tú

Bromas aparte, creo sinceramente que no es bueno banalizar en exceso el fracaso. El fracaso si importa. El fracaso es malo. Es evidente que todos nos equivocamos, y yo el primero (y demasiadas veces). Es bueno arriesgarse y luchar por nuestros objetivos ya sean empresariales o vitales; pero debemos ser conscientes de nuestros actos y no confundir la iniciativa con la temeridad. Porque las iniciativas empresariales fallidas si tienen consecuencia:

  • Dejando por el camino el dinero de lo inversores, muchas veces prestado por amigos y familiares
  • Ocasionando impagos a proveedores
  • Dejando en la calle a los empleados
  • Perdiendo un coste de oportunidad con el tiempo y las energía dedicadas al proyecto y que podríamos haber aprovechado por ejemplo para formarnos…

Emprender es bueno y la sociedad debe propiciar un ecosistema que favorezca al emprendedor, pero no a cualquier precio y en cualquier circunstancia, y no creo que se a bueno, por ejemplo, idolatrar al emprendedor que dejo los estudios a medias y se convirtió en un empresario de éxito. Porque muchas veces no se resalta lo suficiente los cientos que se quedaron por el camino, sin éxito, sin dinero y sin estudios.

No es el propósito de este articulo desanimar a futuros emprendedores, si no tan solo pretende ofrecer una humilde aportación para ayudarles a reflexionar. Espero no haber fracasado en el intento.

12 respuestas a “La banalización del fracaso”

  1. Hola Albert,
    Yo si que veo admirable el dejarlo todo por un sueño, además es de valientes y este es sin duda un país de cobardes.
    Prefiero un socio q ha fracasado dos veces que uno que ha triunfado solo una!

    En el resto estoy casi de acuerdo en todo.
    Abrazo ;)
    Dani

  2. Gracias a todos por los comentarios. Todos muy apropiados, pero me siento especialmente en acuerdo con el nº 1 y en desacuerdo con el nº 2.

  3. Ya sabemos entonces que si fracasas en algo te debemos rematar… Ah no.. claro, que en ese caso seguro que no seria procedente… seria ensañamiento con la desgracia ajena… aun mejor… ¿Porque no empezamos ya? o seria tener muy poca clase… El fracaso es un termino muy relativo… Todos somos unos fracasados en algo en la vida, no ser consciente de ello me parece muy atrevido. Yo desde luego si fracaso empresarialmente lo que menos tendría ganas es que venga gente a decirme que no me va a dar ninguna otra oportunidad… sobretodo siendo consciente de saber mas que los que no han fracasado nunca, o se creen que no lo han hecho.

    Bueno creo que ya hice bastantes amigos por comentario…

  4. El artículo tiene una trampa dialéctica que, desde mi punto de vista, invalida la tesis que plantea. Parte de la premisa de que la cultura de tolerancia ante el fracaso, tiende a fomentarlo.
    Nadie alienta el fracaso, ni nadie dedica sus energías y su dinero a fracasar. Nadie quiere fracasar, ni lo hace de forma intencionada.
    El fracaso es algo que pasa. Y puede pasar por muchas razones. Lo que la cultura de tolerancia al fracaso pretende es que no se deje de intentar algo por miedo a lo que pueda pasar si se falla.

    Yo no promoveria una cultura de tolerancia al fraude, o a la corrupción, o a la estupidez, pero sin duda quiero promover una cultura social que premie a los que intentan cosas por encima de los que se limitan a mirar y soltar los autocomplacientes «si ya lo decía yo».

    Otra cosa interesante es el propio concepto de fracaso.
    Desde 1995 en que fundé mi primera empresa, he tenido que cerrar 2, y nunca lo he vivido como un fracaso. Las empresas tuvieron una función durante su vida, crearon valor, dieron trabajo, dieron experiencia profesional a un grupo de gente y luego se cerraron.

    • Humberto, eso último que dices me parece muy importante. Cuando montamos una empresa lo hacemos porque queremos ganar dinero, pero como objetivo a corto plazo está crear un producto o servicio que aporte valor a la sociedad. Esto se consigue aunque la empresa al cabo del tiempo tenga que cerrar y para mi es un logro.

  5. En un país donde la prioridad de muchas personas (algunas sin experiencia profesional previa) es ser funcionario, donde las empresas son explotadoras de trabajadores que cuando las cosas van un poco mal echan a los pobres trabajadores y cuyo crecimiento económico ha venido de la mano del pelotazo inmobiliario, ser emprendedor es un milagro. ¿Que puedes fracasar? Es evidente. Pero a menos que trabajes para el estado aquí nadie te garantiza nada.
    Así que si tienes un proyecto serio y estás medianamente capacitado, ánimo y pon toda la carne en el asador. Pero no olvides tener un plan B por si las cosas van mal. Y no pierdas más dinero del que podrás pagar si se tuerce el negocio.

  6. En Estados Unidos, el fracaso se considera una posibilidad si pusiste todo de tu parte y las razones por las que te involucraste en el proyecto eran razonables y creibles: existía un mercado grande y listo para consumir el producto, el equipo detrás del proyecto era bueno, el roadmap de producto tenía sentido, el tradeoff posible retorno vs. riesgo era positivo, etc. Es decir, si miras atrás y ante la información que tenías, habrías tomado la misma decisión. Y la razón por la que no tuviste éxito no fue culpa tuya (e.g., se metió un competidor con mucho músculo financiero, cambió la regulación, apareción una tecnología que sustituye a la tuya, era un mercado donde solo podía quedar uno, etc.) y pusiste todo de tu parte para contribuir al éxito.

    Sin embargo, en Estados Unidos el fracaso no es aceptable si este se debión a malas decisiones (e.g., te uniste a una startup porque te ofrecieron un cargo ejecutivo o porque había mucha financiación, no pusiste todo de tu parte, etc.).

  7. Estoy con Pablo. Si no fracasas como vas a saber lo que esta bien y lo que esta mal…

    Eso si, meterte en «embolaos» de inversores sin experiencia previa, pues no… pero de esos de «sisisisi sin problema» hay miles de personas, sobretodo los que obtienen mas clientes, lo que me lleva a la conclusión que ser un inconsciente es lo que desean los clientes… Ademas si en eeuu triunfan mas que aquí sera porque quizá en eso tienen mas razón ¿no?

  8. Aunque lo que comentas es cierto, creo que es importante aprender o por lo menos conocer este elemento de la cultura norteamericana, más si cabe cuando en Europa y en especial en España se «machaca» de forma especial al que fracasa en un negocia, al que se monta como autónomo y al final acaba trabajando por cuenta ajena, al que es despedido y se queda en el paro, … y así podría seguir.

    Comparto todo lo que comentas en este artículo, pero, este artículo es muy moderno y avanzado para la mayor parte de nuestra sociedad donde sigue viendo con malos ojos a aquellos que sufren desencantos en el mundo laboral o empresarial, o si no… ¿por qué nos da vergüenza responder cuando nos preguntan si es que estás en el paro o si es que has cerrado el negocio, o cualquier pregunta similar cuando la respuesta es afirmativa?

    Pues eso, pero repito, lo contrario tal y como reflejas también es negativo, más si cabe.

  9. «Perdiendo un coste de oportunidad con el tiempo y las energía dedicadas al proyecto y que podríamos haber aprovechado por ejemplo para formarnos…»

    No hay mejor formación posible que el fracaso.

  10. Totalmente de acuerdo. Has dado en el clavo con la palabra temeridad.

    Temeridad es:

    1.- No ser consciente de tus limitaciones
    2.- No estar formado
    3.- No escuchar a los demás.
    4.- Vanalizar el esfuerzo.
    5.- Relativizar la posición de fuerza y experiencia de los más viejos en el mercado al que entras a competir.
    6.- NO tener en cuenta las consecuencias de tus actos
    7.- NO ser realista…

    De todos modos, y dicho lo dicho, el que no es un pelín aventurero y soñador, no llegará nunca a ser un emprendedor…temeridad no, pero sí ganas y un poco de amor propio. Recomiendo leer «la semana laboral de cinco días»…y suerte a todos ¡¡¡