Entrevista a Eloi Noya, director de créditos y riesgo de LoanBook

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La semana pasada el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley de Fomento de la Financiación Empresarial en el que se regula el crowdfunding en España, en concreto se regula la actividad de las plataformas de equity crowdfunding y el crowdlending o peer to peer lending o préstamos entre particulares. Para conocer mejor cómo afecta esta ley a las startups que realizan esta actividad hemos realizado la siguiente entrevista a Eloi Noya, director de créditos y riesgo de LoanBook.

¿Cómo surge la idea de crear LoanBook?

El proyecto de LoanBook empezó a gestarse hace dos años por iniciativa de los socios James Buckland y Octavi Soler. Los dos constataron, por un lado, que el crowdlending era una sólida realidad y un potente complemento a la financiación bancaria en países fundamentalmente anglosajones, como Reino Unido o Estados Unidos, y, por otro, que la sequía crediticia de los bancos españoles derivada de la crisis económica planteaba una gran oportunidad para importar ese modelo a España.

La principal vía de diferenciación de LoanBook con respecto a otras plataformas que surgieron en ese momento fue contar desde el principio con un equipo profesional con experiencia en los sectores de la banca comercial y de negocios, conscientes de que esa especialización no sólo permitiría una mejor evaluación de los riesgos de cada préstamo, sino también una mayor sofisticación en los productos que ofrecemos a pymes e inversores. Fruto de ello, somos la única plataforma que permite solicitar o invertir en tres tipos de préstamos desde un mismo marketplace online: préstamos de circulante, líneas de crédito y descuento de pagarés.

¿Por qué habéis decidido enfocaros en Pymes en lugar de en particulares?

El mercado de pymes nos pareció más interesante porque, aunque a menudo la opinión pública no ve más allá de las cifras que hablan de un aumento de la morosidad de las empresas, la realidad es que España cuenta con un riquísimo tejido de pymes sólidas, que han hecho sus deberes durante la crisis y que exportan e innovan. Esas son las compañías en las que creemos y, en definitiva, a las que queremos ayudar desde LoanBook.

Por otro lado, y a diferencia de países como Estados Unidos, en que existen sistemas fiables de scoring individual, en España es muy difícil medir el riesgo de un préstamo solicitado por un particular… En cambio, sí existe información económica a nuestro alcance sobre las pymes que quieren solicitar un préstamo, que es la que nos permite asignarles un rating y medir con exactitud el perfil de riesgo de cada operación.

Esa medición del riesgo es irrenunciable para LoanBook, porque sin ella no podríamos ofrecer un producto transparente, de bajo coste y con rendimientos con una baja volatilidad, en que los inversores pueden obtener rentabilidades de en un 6% y un 8% anual y las pymes financiarse a un coste inferior que a través del banco.

¿Cuál es la principal dificultad que os habéis encontrado para desarrollar este negocio?

Más que una dificultad, sí partíamos de una complejidad cultural: los inversores españoles son tradicionalmente conservadores, y eso hizo que, de entrada, asociaran a nuestra actividad un riesgo mucho mayor al real.

Eso nos ha obligado, por un lado, a ser muy disciplinados en la evaluación de préstamos, pero también muy pedagógicos sobre el perfil de riesgo de nuestra actividad. En este sentido, la pérdida esperada no supera el 3% y se sitúa por término medio en el 1 y el 2%, y en el año que llevamos operando no se ha producido ni un impago ni un solo retraso en el pago de cuotas. En cambio, las rentabilidades se han situado en una media del 6,5 T.A.E., muy superior a la que ofrecen, por ejemplo, las inversiones en renta fija.

Por otro lado, la inexistencia hasta ahora de una regulación de nuestra actividad contribuía también a esa imagen poco justificada de riesgo, pero, por suerte, desde el pasado día 3 de octubre esa ha dejado también de ser una dificultad.

¿Cómo os afecta la ley del crowdfunding?

A efectos operativos, LoanBook ya trabajaba con la exhaustividad de una actividad regulada antes de la aprobación de la ley, especialmente por nuestros controles de riesgo, equiparables a los que ha establecido finalmente la regulación. Por lo tanto, en nuestra actividad diaria no nos va a afectar y tampoco va a impartir cambios en la forma en que los inversores y pymes acceden a nuestros préstamos.

En este sentido, hay que reconocer el trabajo del Ministerio de Economía, que no sólo ha puesto a España a la cabeza de la innovación financiera en Europa, sino que lo ha hecho con una regulación que, en lugar de ser restrictiva, facilita el funcionamiento del crowdlending.

¿Qué principal ventaja encontráis en la regulación de vuestra actividad? ¿Y desventaja?

La principal ventaja tiene que ver precisamente con lo que comentaba antes: la regulación da unos fundamentos más sólidos a nuestra actividad, que hará que muchos inversores superen su asociación injustificada con un riesgo muy elevado y se animen a participar en nuestra plataforma.

A la vez, supone el reconocimiento del gobierno a la contribución que el micromecenazgo puede realizar a la superación de la crisis.

Como consecuencia, confiamos que en los próximos años se generalice entre muchos ahorradores españoles la apertura de una tercera cuenta corriente. Es decir, que además de tener su cuenta normal en el banco y un depósito que les de un interés de entre un 0,1% y un 2%, abran su cuenta crowdlending, a la que destinarán una parte de ese ahorro a cambio de rentabilidades de entre un 4 y un 10%, en función del perfil de riesgo que quieran asumir.

En cuanto a las desventajas, no vemos ninguna pero sí echamos de menos y confiamos en que el gobierno acabe de perfeccionar la ley introduciendo incentivos fiscales al crowdlending como los que existen, por ejemplo, en el Reino Unido.