Emprendimiento incremental - Loogic Startups
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Artículo realizado por Dioni Nespral, gerente de innovación de everis.

Dioni NespralEn momentos complejos, pesimistas, como el que vivimos actualmente, se abren enormes posibilidades de desarrollo profesional a través del emprendimiento. Es por ello que estamos viviendo una segunda oleada de espíritu emprendedor, un espíritu que parecía hibernado en el interior de nuestro potencial y al que llamamos actualmente para que sea un motor decisivo en nuestra vida. Es y será un elemento que nos encontraremos en los próximos tiempos de manera reiterada, bien por deseo como por necesidad. La pregunta clave es: ¿Hacia dónde dirigir ese potencial creador y emprendedor?

Suele decirse que a la hora de emprender, debes de tener en cuenta que la idea tiene que ser cuanto más innovadora mejor. El término “innovadora” debería tener muchos matices. No por mucho innovar, se emprende con mayor éxito. No son términos directamente proporcionales. Sin duda, todos tenemos en la memoria casos de emprendedores con enorme éxito económico o social, que basaron su creación en introducir un elemento de disrupción creando en ocasiones nuevos mercados o revolucionando el actual. Es cierto, pero no es la regla general en el ámbito de la creación de empresas. La gran mayoría de las iniciativas no alcanzan a llegar al mercado y fracasan, en muchos casos, debido a su extrema disrupción, pues presuponen que la innovación será adoptada por un número importante de interesados clientes. Del interés al hecho real de la adopción, hay un trecho.

La innovación disruptiva o radical se la pueden permitir empresas que tienen suficientes recursos para invertir en búsqueda de nuevos mercados, productos o modelos de negocio. De hecho, es imprescindible mirar hacia el futuro desde la disrupción, para luego aterrizar en el medio plazo, ciertos conceptos en forma de innovación incremental, que no deja de ser una mejora que los clientes adoptan de una forma más natural, haciendo crecer a la empresa de forma continuada. Esto es sencillo para una empresa consolidada, pero a la hora de emprender, no hay tiempo que perder. Una idea debe generar un retorno que permita la supervivencia de la empresa en el plazo financiero establecido.

Se anima mucho a emprender desde una startup disruptiva en la que se asume un alto riesgo y donde por tanto, las posibilidades de éxito son menores y se habla poco; y se anima menos a lanzar proyectos de mejora incremental desde el emprendizaje. Es, sin embargo, un mundo lleno de oportunidades, con una demanda creciente y que representa un campo de juego con normas más claras y retornos más evidentes. El emprendimiento incremental, basado en ideas que demandan mercados ya existentes y orientados a empresas con una amplia cartera de clientes y canales de distribución consolidados es todo un reto que no se ha apoyado suficientemente, a pesar de los esfuerzos tan necesarios de organizaciones como la fundación everis que lleva más de diez años fomentando la aparición de nuevas ideas y proyectos empresariales a través de su Premio Emprendedores.

No siempre es necesario reinventar la rueda, es también atractivo encontrar nuevos usos, mejoras, que le dan viabilidad a la idea que otros no han tenido. Es evidente que en este caso, el retorno económico será más lento, más modesto, pero más sostenido y productivo. En el fondo, se busca fomentar el empleo, adquirir una mayor base empresarial que genere nuevos servicios y productos y empresas auxiliares que crezcan alrededor de ellos.

Sin olvidar el “modelo startup tecnológica, digital y disruptiva”, es necesario reivindicar y apoyar el emprendimiento incremental, basado en dinamizar el mercado existente y que renueva y rejuvenece formatos en fase de madurez. Hay que impulsar la creatividad hacia la especialización, hacia la tangibilización de las ideas y llevar a nuestros emprendedores hacia una mayor profesionalización empresarial, conectada y colaborativa. Porque los emprendedores incrementales necesitan rápida conexión con los mercados existentes. Requieren de una aceleración más comercial, más centrada en el resultado y no en el desarrollo de la idea. Por ello, es necesario tejer redes de colaboración y conexión entre este tipo de emprendedores y las empresas que buscan innovación, crecimiento diferencial e ideas que el mercado puede adoptar. Además, se requiere el fomento de la colaboración con las instituciones y las universidades, donde el conocimiento vive en generación continua, pero ciertamente aislado del círculo económico. Es, de nuevo, el momento de conectar talento, de crear entre muchos para crecer sosteniblemente. Bienvenido sea el emprendimiento incremental.


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