El venture capital y los business angels

Artículo realizado por Gonzalo Carriazo, Asociado en Möbius Corporate Venture Capital.

Es habitual encontrarse en este blog con noticias sobre empresas que reciben algún tipo de financiación. También es habitual que esa financiación provenga, en mayor o menor medida, del capital riesgo (a veces se especifica y se habla de venture capital) o de business angels. Lo que quizá no es tan habitual es que el lector conozca el significado estricto de dichos términos, es decir: qué son, qué les distingue y qué implica cada uno. Si ese fuera el caso, a continuación vamos a tratar de explicar lo más relevante de forma sencilla. Quedarán muchas cosas en el tintero al terminar de leer estas líneas, ya que debemos ser breves, pero para una primera pincelada creo que será suficiente.

Como es bien sabido, el emprendedor que trata de sacar adelante su proyecto empresarial no suele ser bienvenido en las entidades bancarias, al menos a la hora de obtener crédito con el que financiar su compañía. Esto no es maldad por parte de nadie; se trata de una manifestación más del necesario equilibrio entre riesgo y rentabilidad: para poder proporcionarnos el crédito con un tipo de interés asumible, el banco de marras debe disminuir el riesgo asociado a la operación, y una empresa recién estrenada no suele ser un aval suficiente. El banco, por tanto, nos pedirá que lo avalemos con nuestra casa, lo cual -en caso de ser posible- quizá no sea recomendable. Por tanto, hasta que nuestro proyecto se valga por sí mismo tendremos que buscar la financiación en otro sitio.

Lo primero que haremos, si no lo hemos hecho ya, será dirigirnos a nuestra familia y amigos con la mano extendida y en actitud menesterosa. Ellos llegarán hasta donde buenamente puedan pero, si no fuera suficiente para alcanzar números negros, comenzaremos a ver telarañas en la caja más pronto que tarde. Las ayudas públicas también tienen un límite, suficiente para algunas empresas pero muy limitado (o lento) para otras. ¿A quién acudir entonces?

Aquí es donde el venture capital y los business angels se mueven como pez en el agua. Un business angel (en castellano se habla de inversor privado) es un ser humano que tiene dinero suficiente como para invertirlo en el proyecto empresarial de otro ser humano, y que decide hacerlo. ¿Cuánto? Pues varía; los conozco que han invertido 25.000€ en una compañía, pero también otros que han puesto encima de la mesa hasta un cuarto de millón. Y seguro que los hay tanto por encima como por debajo. Lo principal, para que encajen en la categoría de inversor privado, es que 1) inviertan y gestionen su propio dinero, y 2) no sean familia ni amigo del emprendedor (o al menos no lo sean en todos los proyectos en los que inviertan). Constituyen habitualmente el peldaño siguiente en la financiación de la compañía, aunque no siempre sea así. Y ¿qué buscan para ser tan generosos? Pues rentabilidad… y bastante alta por cierto: la suficiente como para que decida invertir ese dinero en la compañía y no en otros activos de menor riesgo. ¡Qué manía con el riesgo! ¿Por qué tanto? Pues porque al invertir en empresas que están tan en ciernes, saben por experiencia que la mayoría de ellas no saldrán adelante, por lo que el éxito de una debe compensar con creces el fracaso de otras muchas.

Pese a lo anterior, a muchos inversores privados los distingue una característica muy especial, y es que no solo buscan rentabilidad; es muy común que sientan también la necesidad de ayudar a los emprendedores en su travesía por el desierto, bien porque ellos mismos han pasado por ahí y quieren facilitárselo a otros, bien por encontrar en dicha actividad una manera de devolver a la sociedad parte de lo que han recibido de ella. Pero, no nos olvidemos: no son filántropos, al menos en esta actividad: son inversores, y necesitan ganar dinero.

En España afortunadamente contamos con varios business angels. Muchos de ellos, algunos de sobra conocidos, suelen invertir en el mundo de la tecnología e Internet, como Rodolfo Carpintier, Carlos Blanco, Alejandro Suarez, Albert Armengol o Luis Martín Cabiedes (en este último caso, ha decidido montar un fondo de venture capital, concepto que se explica después). Otros pasan más desapercibidos, quizá por invertir en otros sectores o por ser menos activos o por la razón que sea. En cualquier caso, gracias a todos ellos muchas pequeñas empresas logran presentar sus credenciales al mercado.

Un escalón más arriba nos encontramos con el venture capital; en castellano se traduce como capital riesgo, pero no hay que confundirlo con otro capital riesgo, hermano mayor del venture, que tiene la misma traducción al castellano pero que en inglés se denomina private equity, y que realmente es un animal de muy distinta especie como veremos después. Es una lástima que en casa sólo haya un término para ambos (capital riesgo) pero por ahora no nos queda otra.

Al venture capital lo caracterizan dos figuras: por un lado, un grupo de personas y/o entidades que deciden juntar una gran cantidad de dinero para invertirlo en proyectos empresariales de nuevo cuño, con la idea de conseguir también una elevada rentabilidad (a esto lo llamamos fondo); y, por otro, un grupo de profesionales que son contratados por los anteriores para gestionar ese dinero (la gestora). La ley permite varias combinaciones de lo anterior, y de esta manera tenemos gestoras contratadas por varios fondos, fondos que son a la vez gestoras, etc. Cuando hablamos de un “fondo de venture capital“ habitualmente nos referimos a una gestora encargada de invertir el dinero proveniente de un fondo.

Vemos, por tanto, varias diferencias con respecto al inversor privado: en primer lugar, los fondos suelen disponer de más dinero del que maneja un inversor individual (decenas o incluso centenares de millones), de tal manera que lo normal es que realice inversiones de mayor cantidad; en segundo lugar, el inversor delega la tarea de invertir su dinero en otras personas, capacitadas profesionalmente para hacerlo; en tercer lugar, y como consecuencia de lo anterior, desaparecen las motivaciones más allá de las económicas: prima la rentabilidad, y una vez más muy alta (los motivos de esta exigencia son los mismos de antes); y en cuarto y último lugar, el gestor del fondo, al tener que justificar su actuación frente a sus inversores, sigue unos procedimientos en su actuación bastante más complicados que los del inversor privado, de tal manera que consume mucho más tiempo en analizar y completar una inversión.

Para distinguir la actividad de estos fondos de la desarrollada por los de private equity, nos podemos guiar principalmente por lo siguiente: las operaciones del venture suelen ser pequeñas (la mayoría no llega al millón, y unas pocas son de varios millones); sus destinatarios son habitualmente empresas en fase semilla o startup (muy poquitas en fase de expansión), y las operaciones se financian íntegramente con recursos del propio fondo, sin deuda bancaria. Las del private equity suelen ser mucho más grandes (a veces incluso de miles de millones), se destinan a empresas más consolidadas, con resultados y flujos de caja más predecibles y, precisamente por ello, parte del dinero de la operación se financia a través de deuda bancaria, ya que la destinataria del dinero es una empresa en situación de ofrecerle garantías al banco y que cuenta además con el apoyo del fondo.

La situación del venture capital en España y sus causas son materia de otro post, creo yo; aquí, simplificando muchísimo, diré que está escasamente desarrollado. Lo cual no es óbice para que los fondos que operan en nuestro país estén dejándose los dientes para desarrollarlo, a la vez que sacan adelante un buen número de iniciativas empresariales. Algunos ejemplos de gestoras independientes son Highgrowth, Bullnet, Nauta, Active, Adara, Clave Mayor, Talde, Uninvest, Axón, etc. Las hay muy especializadas en un sector, como Ysios, o generalistas como Möbius (donde yo trabajo). Algunas se constituyen como vehículos de inversión familiares, como Perennius o Najeti, y otras están ligadas a entidades financieras, como Caixa Capital Risc y Caja Navarra. En algunos casos invierten en fase muy semilla, como suele hacer Inveready, y otros prefieren esperar a que la compañía está ya más crecidita, como Debaeque. Como se ve, en la variedad está el gusto.

Son muchos nombres, sí (y no están todos), pero a la vez muy pocos para un sector que aporta tanto a la sociedad. Pero eso, como decía antes, sería materia de otro post. En este tan sólo se pretendía explicar quiénes son unos y otros y sus diferencias, y más adelante (siempre que Loogic esté de acuerdo) indagaremos en otros aspectos del apasionante mundo del venture capital.

10 Respuestas a “El venture capital y los business angels”

  1. este post es lo mejor que he leido en toda mi vida sobre bussines angels y venture capital etc!

    muy bien estructurado, explicativo, informativo. es la ostia! gracias un millon Gonzalo

    como me gustaria que publicaras un nuevo post con el tema de «La situación del venture capital en España y sus causas» como mismo has escrito tu!

    saludos
    gracias

  2. A todos, muchas gracias por los comentarios: ¡se agradecen de veras!.

    Como era de esperar (y muchos lo decís) quedan varios hilos abiertos, que dan para bastante -no os podéis hacer idea de la cantidad de literatura más o menos científica que hay al respecto-, pero también es cierto que el objetivo de este blog no creo que sea analizar en profundidad el venture capital…

    Algunas de las respuestas que solicitáis requieren como mínimo otro post, pero hay que ver hasta qué punto este blog es el lugar adecuado y, aunque a mí sí me gustaría seguir aclarando algunos puntos que a día de hoy generan confusión, el ritmo será el que marque el editor del blog :-)

  3. Me gusta este post por su claridad. Y como otros lectores, me gustaria que se inicie un debate más profundo sobre las bondades el capital riesgo para la economia en general y, cogiendo la situación muy critica de España ahora, quisera saber si existe un mecanismo que incentive que hayan más inversores particulares en early stage en proyectos.
    Hay muchas ganas, hay muchos proyectos y muchos ven perjudicado su desarrollo por falta de financiación «semilla». Acaso el gobierno deberia fomentar de alguna manera este tipo de inversión, pero desconozco cuales son las vias posibles ?

  4. Gracias Gonzalo,

    Precisamente comiendo hoy con unos colegas ha salido el tema de capital riesgo y un amigo me ha recomendado este post. Es una introducción genial en cuanto a inversión pre-emprendedor se refiere. Sigue así, lo necesito…….

  5. Excelente artículo Gonzalo.

    Conoces casos de fondos, inversores o entidades de cualquier tipo que inviertan entre 5.000 y 10.000 euros en diversos proyectos en fase inicial?
    Estoy interesado en articular un mecanismo de este tipo y participar en el mismo. Y quisiera saber si existe algún modelo a seguir.

  6. Excelte, gráfico y aclaratorio post Gonzalo.

    Desde aquí pedirte que sigas en la brecha que has abierto y nos hables, además de la situación en España, de qué tiene que presentar y cómo tiene que presentarse un emprendedor, cuándo dirigirse, etc, pero sí que te pediría en nombre de todos los emprendedores que lo hicieras desde un punto de vista pragmático y realista, porque ya hemos leído los «10 pasos a seguir para presentarse ante un vc».

    Sé que puedes ayudar mucho y dar muy buenos consejos a quién más lo necesitamos.

    Quedamos a la espera del siguiente post.
    Gracias por tu entrega.

  7. Excelente post, Gonzalo! Imprescindible lectura para cualquier emprendedor que quiera aumentar sus posibilidades de levantar financiación.

    Los emprendedores necesitamos a vosotros como uno necesita el agua en el desierto. Un ecosistema desarrollado y dinámico de emprendedores e inversores es vital para promover la creación de nuevas empresas y por lo tanto, la creación de nuevos puestos de trabajo y riqueza general en la sociedad.

    Gracias por tu valiosa contribución en hacernos entender mejor cómo funciona el mundo de capital riesgo.

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