El mundo del “exit”, o la madurez del mercado español

Artículo realizado por Gonzalo Carriazo, experto en venture capital.

Esta mañana me he desayunado (como se oye a veces en la calle) con la noticia aquí en Loogic de que Nova Engel compra la tienda online Bellevip. En mi opinión, no es una buena noticia cualquiera, sino una buena noticia muy buena, y voy a intentar explicar por qué. Antes, un poco de contexto personal. He trabajado para dos fondos de capital riesgo en España, uno en Barcelona y otro en Madrid, y en ninguno de los dos me ha tocado vivir el momento feliz de una desinversión, pero sobre todo en el segundo he visto muy de cerca cómo se perseguía y el trabajo que llevaba consigo.

Llevamos unos meses en los que nos vamos acostumbrando, poco a poco, a escuchar que startups españolas son compradas por otras empresas, permitiendo de esta manera la desinversión de los business angels o incluso de los fondos que apostaron por ellas en sus comienzos. Por lo que a mí me ha tocado vivir, este no es un proceso fácil, ni al alcance de cualquiera. Generalmente hay varios agentes involucrados en el proceso: la startup, el business angel y/o el fondo, uno o más intermediarios, una empresa de corporate, etc., y cada uno con sus propios intereses, que solo coinciden en parte con los de los demás. Alinear al máximo todos estos intereses, suavizar las diferencias, maximizar el valor de la startup… todo esto es una labor muy compleja y delicada que requiere la total dedicación de al menos alguno de los participantes en la fiesta, y en algunos casos absorbe por completo al emprendedor. Es una tarea que tiene más de arte que de ciencia, por lo que requiere en mi opinión más experiencia que formación, y por eso me parece tan significativo que comencemos a familiarizarnos con ello en España.

Repasemos algunas consecuencias de lo anterior. Para empezar, podemos decir que en nuestro país comenzamos a desarrollar ese arte. En el caso de compras realizadas por empresas extranjeras, esto significa que nuestro ecosistema de emprendedores de internet comienza a destacar en el panorama internacional. Las mismas noticias que leemos aquí se leen fuera, y lógicamente suenan a «calidad», «rentabilidad», «innovación», a oídos de otros países. No me voy a meter en lo que eso signifique en el contexto actual, simplemente quiero constatarlo. Pero es que además estas compras internacionales son ciertamente más complejas que las internas, e implican el hecho de que nuestros fondos, business angels y emprendedores están consiguiendo tejer una sólida red de conexiones internacionales, de contactos acreditados, que son los que al final consiguen que las transacciones se lleven a cabo, bien por su reputación, bien por sus vínculos o por la razón que sea. Hablando en plata, estamos “en la pomada”, poco a poco pero cada vez más. Esto es labor, por supuesto, de la calidad de nuestras empresas, pero también es gracias a los inversores, los business angels y los fondos españoles, cada vez más profesionales y, por ello, mejor situados en la parrilla internacional. Otro día contaré el trabajo que supone una desinversión para un fondo, para que nos hagamos una idea del mismo.

Pero hay más. Hablemos ahora del mercado interior, al hilo de la compra que citaba al comienzo del post. Que nos compren desde fuera está genial, y supone un avance considerable, pero el hecho de que se cree un mercado interno de startups me parece un hito aún más reseñable, ya que en mi opinión entraña una madurez aún mayor.

Por un lado supone la demostración palpable de que el modelo de las aceleradoras puede funcionar bien en España. En este sentido, creo que Mola se merece un aplauso: han encontrado un comprador para una empresa online radicada en un lugar que no es ni Madrid ni Barcelona y en un sector que, habitualmente, no es el más innovador del mundo. Más aún, con su metodología de aceleración, si se puede llamar así, y con el genio de los emprendedores, ha conseguido en muy poco tiempo que una empresa “tradicional” vea en la startup un buen socio y un complemento más que interesante… en resumen, una buena inversión para su negocio (vale la pena leer las declaraciones de Gerardo Cañellas, responsable de Nova Engel, sobre el racional de la inversión).

Por otro lado (y me pongo ahora en plan soñador) implica que comenzamos a desarrollar precisamente ese mercado interior, que es CLAVE para, en primer lugar, permitir crecer a nuestras empresas y posicionarlas más a menudo como casos de éxito internacional; y en segundo lugar, para asegurar no solo la supervivencia sino el crecimiento y mejora de nuestro sector del capital riesgo. En realidad ambos aspectos van ligados formando un ejemplo de círculo virtuoso.

Quizá este ejemplo, el de Bellevip, sea pequeño como para hablar de la existencia -ya, ahora- de un mercado secundario del VC español (no tengo las cifras de la operación, con lo que no lo sé, y además no se trata de una nueva ronda sino de una venta), pero me parece en cualquier caso muy significativo. Quiere decir que existe ya cierto nivel de madurez en nuestro “mercado” de startups online, y que está más próximo el momento en el que veremos fondos “expansión” españoles comprando participadas de fondos “semilla” o de aceleradoras (ya lo vemos de business angels). La aparición de VCs más grandes (al estilo de Silicon Valley) traerá a su vez rondas mucho mayores para nuestras startups, permitiendo que compitan de igual a igual con las empresas que cada día aparecen en TechCrunch, y esto a su vez facilitará mayores valoraciones, que es una de las aspiraciones ancestrales de nuestros emprendedores (aunque eso tiene truco, pero bueno, por ahora contemos la parte bonita).

Quizá me esté pasando un poco, habida cuenta de que se trata solo de una operación, pero me parece que al menos estamos en el camino correcto. ¿Qué más nos falta? Bueno, eso da para varios posts más, o incluso para un libro. Pero si tuviera que responder ahora mismo a esa pregunta, diría que nos faltan dos cosas: una bolsa alternativa como Dios manda (un MAB en condiciones, vamos), que procure otra opción para la desinversión de esos grandes VCs con los que soñaba antes; y falta también un programa público de apoyo al capital riesgo en condiciones, sin chapuzas ni apaños, es decir, que confíe en nuestros profesionales y les permita alcanzar el nivel de rentabilidad necesario para crecer a lo grande; la experiencia internacional nos demuestra que, en los casos de mercados de venture de éxito, el sector público siempre ayudó al principio. Tanto una cosa como la otra facilitarán la labor de sacar las mejores startups españolas a la escena mundial, y si lo logramos os aseguro que acabaremos leyendo las grandes operaciones antes en Loogic que en TechCrunch.

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