Algunas profesiones de Internet

Soy una de esas personas que tiene una profesión que casi nadie sabe qué es…

Aquí va un ejemplo típico de conversación:

—¿Y a qué dices que te dedicas?
—Estoooo, a cosas de Internet.
—Hum. Ya, ¿pero qué cosas?
—Accesibilidad, arquitectura de la información, diseño de interacción, usabilidad… Lo que viene siendo mayormente experiencia de usuario.
—Ajá. Hace buen tiempo, ¿eh?

Si te has visto en la tesitura de encargar a alguna empresa el sitio web de la tuya propia, estaría bien que conocieras (y exigieras) que haya alguien que se ocupe de ciertas disciplinas.

Así que ahí van algunas definiciones «de andar por casa»:

Accesibilidad

Disciplina que se ocupa de que tu web sea accesible a personas con algún tipo de discapacidad que usan medios alternativos para navegar.

Es decir, aquellas personas que no pueden ver tu sitio de web en un Firefox o Explorer de un modo convencional, sino que necesitan que esté preparado para personas con discapacidad visual, motora o cognitiva.

Esto implica que el código fuente de tu sitio web tiene que cumplir ciertos requerimientos de validez formal, de visibilidad del diseño gráfico y de organización y presentación de la información.

¿Cuándo necesitas alguien que se ocupe de la accesibilidad?

Cuando quieres que tu sitio web refleje un compromiso social de tu empresa, estés legalmente obligado, o quieras llegar, además, a un mercado adicional muy grande.

Quesito trivial: Los yanquis, que son poco dados a perder el tiempo, suelen referirse a la accesibilidad con el numerónimo «a11y»: Una A y una Y, con once letras enmedio: accessibility.

Arquitectura de la información

Se ocupa de colocar cada cosa en su sitio, desde las categorías principales, hasta el esqueleto de la organización de la información en cada página.

Se suele pasar por encima de este arte/ciencia aduciendo que se trata de «sentido común». Refutar  esto es tan fácil como decir que a) el sentido común es el menos común de los sentidos y b) el 90% de las páginas web son auténticos laberintos.

Un arquitecto de la información tiene extensos conocimientos técnicos tanto de organización y clasificación de contenidos, como de sistemas de navegación, funcionamiento de los sistemas de desarrollo web y gestión de contenidos, marketing, seo y, sobre todo, el modo de pensar y buscar de los usuarios.

En una reunión «multidisciplinar», suele ser el único que tiene idea de qué hablan todos los demás, y puede dirigirse a ellos en su propio lenguaje.

¿Cuándo lo necesito?

Cuando tu web tiene cierta complejidad, has acumulado (o prevés hacerlo) muchos contenidos, y/o sabes que la estructura de tu sitio web es parte del servicio que ofreces.

Quesito trivial: Una manera fácil de desenmascar al típico consultor de desarrollo web que no tiene ni idea pero que dice que sabe de esto (el consabido sentido común), es preguntarle de un modo inocente por los tres tipos de relación entre los términos de un tesauro.

Diseño de interacción

Proporciona al usuario un modo fácil de *hacer* cosas en tu web: rellenar un formulario, añadir items al carrito de la compra, registrarse, logarse, etc. Nada especial: sólo aspectos vitales para el éxito de tu web.

¿Cuándo lo necesito?

Cuando ofreces servicios a través de tu web, o tu web es el servicio, o vendes a través de Internet, o, en general, quieres que la gente haga cosas en tu web.

Quesito trivial: Si quieres poner en apuros a un diseñador de interacción y/o un arquitecto de la información, pregúntales cuáles son las fronteras entre ambas cosas. Respuesta: muchas veces, bastante difusas.

Experiencia de usuario

En realidad, este es un término paraguas para todo lo demás, desde un punto de vista de «vamos a tener en cuenta todo a la vez».

Plantear un proyecto en términos de experiencia de usuario, significa tener en cuenta todo lo que el usuario del sitio web (o aplicación, o juego para móviles, o…) va a experimentar durante su visita, y plantear el resultado desde esa óptica.

¿Cuándo lo necesito?

Cuando te preocupa el conjunto del sitio web, cuando lo empiezas de cero o lo rediseñas por completo. Cuando te preocupas por tus clientes/usuarios.

Quesito trivial: En este caso no hay numerónimo: se suele usar la abreviatura «UX», por User eXperience.

Usabilidad

Esta es la disciplina más conocida y menos entendida…

Empecemos porque la usabilidad es algo que se obtiene o se evalúa, pero no se «hace», ni se «diseña».

La capacidad de una web de ser usada con facilidad y provecho se obtiene como resultado de un buen trabajo en todas las demás: buena arquitectura + buena interacción + buen diseño gráfico = sitio web usable.

Y se evalúa sobre sitios web ya acabados (incluso sobre prototipos), normalmente mediante un análisis de experto o pruebas con usuarios, para ayudar a encontrar fallas en el entendimiento de los servicios ofrecidos, la navegación, la realización de tareas, etc, y para explicar por qué el usuario/cliente se ha pegado un tortazo mientras intentaba de buena fe comprarte online uno de tus productos, por ejemplo.

¿Cuándo lo necesito? En el caso de la evaluación, cuando te has dado cuenta de que algo no va bien, pero no sabes qué o, sobre todo, por qué. Por ejemplo, tu aplicación de analítica web te dice que la gente empieza un proceso de compra, pero no lo termina.

Quesito trivial: Al análisis de experto que mencionábamos antes, se le suele llamar por el sencillo y poco usable término de «heurístico».