Desinvertir con éxito en el mundo del venture

Artículo realizado por Gonzalo Carriazo, director de inversiones en UNIR.

La verdad es que da gusto leer noticias sobre desinversiones exitosas que tienen como protagonistas empresas y fondos españoles. Cada vez leemos más, y eso significa que las cosas se están haciendo bien. Significa, además, más credibilidad para nuestros inversores, que al final se va a traducir en más dinero disponible para nuestras empresas. Al hilo de estas buenas noticias, me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones desde el lado inversor. Son ideas, más o menos enlazadas, que os pueden ayudar a entender mejor este apasionante mundo del capital riesgo desde la perspectiva de los que están al otro lado de la barrera, en el callejón, que allí también hay toros que torear, aunque de una variedad muy distinta.

En primer lugar, algo que he repetido innumerables veces: ¡qué difícil es desinvertir con éxito! Hace unas semanas leía el último informe de WebCapitalRiesgo, dedicado a la evolución del sector durante el primer semestre de 2013, y se me quedó grabada la siguiente frase: «dos de cada tres desinversiones definitivas llevadas a cabo significaron la pérdida total de la inversión«. Tanta buena noticia seguida puede hacernos creer que el trabajo de un VC es pan comido, cuando no es así. Un post reciente de Fred Wilson lo demuestra con datos: la rentabilidad de los fondos de venture capital estadounidenses durante la última década no supera la de los principales índices bursátiles norteamericanos. Huelga decir que en la UE estamos muy por detrás de ellos. Esto tampoco quiere decir que sea un desastre, sino que solo unos pocos fondos obtienen retornos muy buenos, mientras que el resultado de los demás es algo decepcionante, habida cuenta del riesgo y la falta de liquidez que asumen los que invierten su dinero en ellos. Vamos, que no es tan fácil.

Si no es tan fácil, el hecho de que haya desinversiones de startups españolas en las noticias quiere decir, como comentaba al principio, que cada vez en España los inversores trabajan mejor. Ojo, que a veces salir en las noticias no lo es todo… o más bien no significa nada. No es la primera vez que leo lo de «estamos ante el exit del año», y luego cuando escarbas un poco te enteras de que los inversores se dan con un canto en los dientes con haber recuperado el dinero invertido… si eso. Vamos, que desinvertir con éxito es mucho más que un titular en TechCrunch diciendo que fulanito ha comprado a menganito. De hecho, si te descuidas ese titular ha salido más caro que la propia compra.

Desinvertir con éxito es la meta del inversor de cualquier especie, pero para un activo con tan poca liquidez como es el venture capital se convierte en algo crucial, único, que no permite equivocaciones. No es como en renta variable, por ejemplo, que puedes mirar de vez en cuanto para ver si te compensa esperar, reforzar o liquidar la posición. Aquí no, aquíquizá la oportunidad de vender con éxito solo llegue una vez, y en esa hay que acertar.

Y es que desinvertir con éxito es mucho más que desinvertir: es compensar con creces los write-offs de la cartera. En media, como veíamos en el informe de WebCapitalRiesgo, tenemos que ganar con cada venta lo mismo que hemos invertido en tres ocasiones, y eso solo para empatar. Y ni siquiera empataríamos, porque el fondo se gasta un dinero en su propia gestión, alrededor del 2% de su capital al año, a lo que hay que sumarle la inflación. Suma y sigue, y verás de dónde sale el archiconocido x10 que estamos hartos de escuchar: es la rentabilidad que se le pide a cada inversión, a ojo de buen cubero, para que merezca la pena arriesgar el dinero en ella. Es más, para que merezca la pena siquiera analizarla.

Desinvertir con éxito suele implicar un trabajo concienzudo desde el minuto uno del análisis de la inversión. Ya no es un pasatiempo de unos años, en los cuales uno gestiona unos cuantos millones de euros provenientes, o bien directamente de nuestros impuestos, o bien de las voluntarias contribuciones de algunas de nuestras grandes empresas a algún tipo de fondo autonómico o estatal (aka «impuesto revolucionario»), sino que el gestor se labra una reputación para toda la vida, que le permitirá seguir o no en este negocio pasados los ocho, diez o doce años del fondo que gestiona actualmente.

¿Qué es lo que más me gusta de las últimas inversiones y desinversiones? En muchos casos, la red que se está formando alrededor de nuestros fondos y business angels, red que cuesta mucho trabajo construir pero que puede significar el todo o nada a la hora de desinvertir. ¿Creéis que es sencillo conseguir que un inversor de primera línea, alguien perteneciente al núcleo duro de Silicon Valley, se fije en una startup española? Mucho mérito corresponde a la startup, por supuesto, pero ya os digo que suele haber varias similares aquí y allá… De hecho, si el sector tiene futuro, como mínimo habrá una copia en marcha de los ubicuos Samwer Brothers.

Fijaos en una cosa; en Silicon Valley ocurre como aquí, como en todo el mundo: hay muchos favores que devolver, contactos que cuidar, posiciones que marcar…, no es el mercado perfecto, sujeto a leyes impolutas de oferta y demanda, no. Es como todos los mercados, y hay de todo. Por tanto, conseguir a un peso pesado para nuestro accionariado puede ser una ayuda inmensa, mucho más que cualquier otra, y no solo por dinero, prestigio, contactos comerciales, etc., sino porque coloca a dicha empresa en primerísima línea, en la pole position de las desinversiones. Es tan simple como un «fíjate en esta compañía de mi cartera, que luego hablamos de eso que me comentas. A buen, pocas.

Lógicamente, todo lo anterior ni lo menciono si los emprendedores no han hecho un trabajo sencillamente perfecto. Eso, que puede dar lugar a infinitud de artículos, en este lo damos por descontado.

Y aquí me quedo por hoy. Perdonad que en este post haya generalizado tanto, pero mi idea era simplemente reflexionar con vosotros, dar unas pinceladas y levantar algunos velos para ver un poquito más allá de lo que leemos día a día. Realmente, lo que me gustaría es ayudaros a valorar mejor lo que con tanto trabajo se está consiguiendo, ¡y que todavía no ha hecho sino empezar!