
Muchos os preguntaréis qué tiene que ver la televisión con el acceso a la información hoy en día. Cierto que algunos (¿muchos?) no leemos periódicos de forma sistemática. Sólo noticias sueltas o encontradas por búsquedas específicas o referenciadas desde blogs de lectura habitual.
El tiempo dedicado a informarse (y de todo en general) ha pasado de la televisión a internet, pero la realidad es que todavía vemos mucha televisión, de una forma u otra. Los que sois adictos a las series aunque las veais de una forma más o menos pirata y online en el fondo estáis viendo un producto televisivo.
Las productoras y las cadenas de tv lo saben, y por eso se esfuerzan en que lleguen a nosotros a través de la tv convencional lo antes posible los estrenos de las series de éxito (o posible éxito), y nos atraen con todo tipo de reclamos a la tv, incluso con el reclamo de internet.
A la vez que nos están avisando que el ancho de banda móvil no da para todos y que lo pagaremos caro, en el sentido literal, nos están vendiendo la televisión por internet (pero en casa) como la panacea.
No estoy seguro hasta qué punto la tv e internet acabarán convergiendo (teóricamente sí, ya son muchos los que ven la tele mientras tweetean o facebookean con el móvil-ipad), pero lo que tengo claro es que en cuanto a acceso a la información lo pagaremos caro, esta vez no sólo en el sentido económico. Y me refiero a que el que no tenga dinero, recursos (sentido económico), no tendrá acceso a la información que se habrá convertido en pay-per-view televisivo u online (que le pregunten a Murdoch), los blogs disminuirán en favor de las redes sociales y el acceso a la información y la educación online podrá resentirse. Y no hay nada más importante para el progreso y la innovación que la información y la educación.
La tv no informa demasiado bien (y mucha será de pago), los medios online se convertirán en medios de pago (aumentará mucho su calidad), y lo que quede en abierto tendrá restricciones de acceso porque “no hay ancho de banda para todos”. Esta línea de futuro no me gusta, de momento estamos en un proceso, y por tanto es difícil asegurar que efectivamente ocurrirá de esta forma pero el mero hecho de que sea una posibilidad me saca una fea mueca de la cara.
Prefiero pensar que aún queda mucho por ver en los modelos de negocio relacionados con la información y las redes sociales.




