Una persona que no sea un técnico informático y no tenga conocimientos de códigos de páginas web tiene muy claro que si quiere tener su correo o web de empresa, blog, fotolog, red social privada, etc, debe escoger entre lo que se le ofrece por internet sin complicarse la vida.
Y normalmente todo el que quiere algo serio está dispuesto a pagarlo, al menos a pagar un poco. El todo gratis en internet viene de una generación de navegantes jóvenes, sin un duro, que buscan la mejor oferta, y la mejor oferta es siempre la que es gratis.
Pero para el navegante maduro, que quiere algo serio, que quiere un servicio o herramienta de trabajo, sabe que nadie regala duros a peseta y que lo barato sale caro, al menos en internet, en cuanto a calidad y prestaciones se refiere. Por eso están dispuestos a pagar.
Pero hay un problema, y es que no se fían de que, sea mucho o poco lo que tengan que pagar, cumpla con sus necesidades. Cuando vamos al supermercado o a cualquier tienda podemos ver lo que compramos, conocemos las alternativas y evaluamos si el producto nos merece la pena por el precio que nos cobran por él, pero en internet, todo aquél que no se dedica a este negocio, tiene carencias en cuanto al conocimiento de los productos y serivicios, las posibilidades que ofrece internet, y tiene problemas para decidirse por un servicio o proveedor concreto.
Reflexión: los que ofrecen servicios en internet deben mejorar su comunicación y su capacidad de llegar a su mercado potencial, y a veces hay que salir un poco de internet al mundo real para atraer a ese público.
Pero me estoy desviando del tema que quiero tratar.






