Slackline tienda online de un deporte de altura


slackline

Es la primera vez que oigo hablar de slackline y resulta que “andar por la cuerda floja” ahora es un deporte que practican los aficionados a los deportes de riesgo en la montaña. Me lo ha dado a conocer Roger Freixas i Vila que ha visto en este nuevo deporte una oportunidad de negocio vendiendo los productos necesarios para practicarlo. Anillas, arneses, descensores, grilletes, tensores, … todo tipo de aparatos que nos permiten apreciar el gran riesgo que tiene la práctica del slackline.

Slackline como tienda online forma parte de la iniciativa de Roger para crear una serie de tiendas online hiperespecializadas en deportes de aventura. Su afición convertida en negocio, que podemos ver por alguna de sus otras tiendas que ha creado como Ferrata la tienda online para todos los amantes de las vías ferratas.

Y para los amantes de estos deportes os dejo el texto que me pasa el propio Roger:

Highline es seguramente es la variante más extrema y espectacular del Slackline. Consiste en andar sobre cintas ubicadas a gran altura. Esta modalidad requiere de un equipo especial para poderlas tensar y sobretodo mucha experiencia tanto al andar como en el montaje. A día de hoy, sobretodo en el País Vasco y Cataluñaa hay algunos grupos que ya empiezan a dominar bastante, aunque aún estamos a años luz de otros países como Francia, Alemania. Te dejo un vídeo para que puedas ver un espectacular highline en la misma “meca” del slackline, en las agujas de Lost Arrow en Yosemite a casi 900 metros de altura.

La banalización del fracaso


Artículo realizado por Albert Mora, director de Canal IP.

Es habitual alabar la cultura norteamericana por su tolerancia con el fracaso empresarial, se antepone frente a ello, y de forma peyorativa, el modelo europeo mucho más crítico y punitivo con las iniciativas de negocio fallidas.

Surgen así altisonantes frases como “El fracaso empresarial: el primer paso hacia el éxito”, “El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia” y un largo etcétera que se remonta en el tiempo a cientos de años atrás, (ya en su tiempo decía Seneca “Admira a quien lo intenta, aunque fracase”).

Ante tanto elogio del fracaso, uno recuerda el chiste del difunto Eugenio, en paz descanse, que decía:

Me encanta jugar al poker y perder,
¿Y ganar?
Ganar tiene que ser la ostia tú

Bromas aparte, creo sinceramente que no es bueno banalizar en exceso el fracaso. El fracaso si importa. El fracaso es malo. Es evidente que todos nos equivocamos, y yo el primero (y demasiadas veces). Es bueno arriesgarse y luchar por nuestros objetivos ya sean empresariales o vitales; pero debemos ser conscientes de nuestros actos y no confundir la iniciativa con la temeridad. Porque las iniciativas empresariales fallidas si tienen consecuencia:

  • Dejando por el camino el dinero de lo inversores, muchas veces prestado por amigos y familiares
  • Ocasionando impagos a proveedores
  • Dejando en la calle a los empleados
  • Perdiendo un coste de oportunidad con el tiempo y las energía dedicadas al proyecto y que podríamos haber aprovechado por ejemplo para formarnos…

Emprender es bueno y la sociedad debe propiciar un ecosistema que favorezca al emprendedor, pero no a cualquier precio y en cualquier circunstancia, y no creo que se a bueno, por ejemplo, idolatrar al emprendedor que dejo los estudios a medias y se convirtió en un empresario de éxito. Porque muchas veces no se resalta lo suficiente los cientos que se quedaron por el camino, sin éxito, sin dinero y sin estudios.

No es el propósito de este articulo desanimar a futuros emprendedores, si no tan solo pretende ofrecer una humilde aportación para ayudarles a reflexionar. Espero no haber fracasado en el intento.


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