Artículo realizado por Ángel Luis Quesada.
Un cerdo y una gallina se encuentran en la calle. La gallina mira al cerdo y dice: “Hey, ¿por qué no abrimos un restaurante?” El cerdo mira a la gallina y le dice: “Buena idea, ¿cómo se llamaría el restaurante?” La gallina piensa un poco y contesta: “¿Por qué no lo llamamos “Huevos con jamón?” “Lo siento pero no”, dice el cerdo, “Yo estaría comprometido pero tú solamente estarías involucrada”. Via Scrum Wikipedía
Toda idea basada en el mundo online pasa por unas determinadas fases hasta que se convierte en una Startup decente, funcional y de éxito. Durante ese tiempo pasará por muchos puntos flojos y muchos momentos donde la idea parece que no saldrá adelante o que incluso se tendrá que tirar a la basura para empezar de nuevo. Y uno de esos puntos flojos más recurrentes es la programación de la idea: el paso de lo irreal, del concepto, a lo real y tangible.
¿Por qué pasa esto? ¿Por qué es más habitual de lo que se desea?
Hay una serie de factores a tener en cuenta, pero los más importantes suelen ser dos:
El perfil del emprendedor, que en la mayoría de los casos suele tener escasos o nulos conocimientos del medio y al que incluso le falta base tecnológica, que se correspondería con el rol del cerdo.
El papel del programador (o empresa de programación), contratado muchas veces como simple mercenario, sin voz ni voto en el proyecto o sin apenas interés por el proyecto ni por el futuro del mismo, papel que estaría jugando la gallina.
Esto repercute en que se produzca un salto demasiado grande entre la idea y el proyecto final, algo que hace que el proyecto entregado no sea lo que se pidió o no cumpla todas las expectativas, teniendo al final “una mesa con tres patas” y algo que, ni de lejos, se puede enseñar en una mesa de inversión.
¿Cómo podría suavizarse ese impacto?
La forma más fácil de conseguir que este salto sea lo más pequeño posible pasa por convertir a la gallina en cerdo: lograr que la persona de perfil netamente tecnológico y con conocimientos de la red aporte su granito al proyecto, sus ideas, nuevas vías de rentabilidad, alternativas a conceptos erróneos y, sobretodo, una nueva visión de la idea desde el punto de vista tecnológico. Lo importante es conseguir que tome parte de la idea y no solo del proyecto.
Sin embargo, este concepto no es nuevo, y llevamos tiempo usándolo siempre que esta persona esté dentro de la empresa. En ese caso, el programador forma parte del núcleo del proyecto y recibe el nombre de CTO. Pero, ¿y si estuviera fuera del proyecto? ¿Y si la programación del proyecto estuviera completamente externalizada? En este caso solemos hablar de consultor tecnológico.
¿Qué podría aportar el consultor tecnológico a la idea?
Su labor principal será facilitar esa fusión entre idea y web: ayudará a pasar los conceptos al mundo online, bajará la idea al “mundo real” o, mejor dicho, al “mundo de lo posible” y sobretodo hará de nexo entre la programación y los emprendedores, consiguiendo que la parte tecnológica se integre más en proyecto y que aporte sus conocimientos. A fin de cuentas, conseguirá que la gallina sea un poco más cerdo.
¿Quién soy? Ángel Luis Quesada Nieto, analista programador senior, organizador de Iniciador Toledo, fanático del mundo online y, parafraseando a Javier Esteban, eterno aprendiz. Me podéis encontrar sobretodo en @gelito y alquesada.com, donde estaré encantado de ayudaros en todo lo posible.




