Artículo realizado por Ángel Luis Quesada, socio fundador de Kubide
Si partimos de la base de que podemos dividir cualquier proyecto online según su origen en una de estas tres opciones.
- Los basados en una idea innovadora. Aquellos que se centran en una idea 100% nueva, sin preferentes en el mercado, una hoja en blanco y todas las posibilidades sobre ella.
- Las adaptaciones de modelos offline al mercado online. Son ideas que ya están funcionando en el mundo offline y lo que se pretende es adaptarlas al mundo online.
- Los clones de modelos online que ya están funcionando. Proyectos contrastados en el mercado online y con un mercado suficiente como para poder optar a una parte de él.
Y nos paramos a ver el sector del comercio electrónico actual, nos encontramos con que se ha centrado sobretodo en las opciones 2 y 3, lo cual plantea las dudas; ¿Por qué no innovamos? ¿Por qué no rompemos moldes?
Si, posiblemente estemos en una época de “bonanza para el ecommerce“, cada día hay más usuarios medios en internet que deciden comprar online, el miedo en España a la estafa electrónica empieza a desaparecer y la falta de tiempo, entre otros, hace que optemos cada día más por las compras online. Pero aun así, no nos equivoquemos, el volumen de ventas es todavía demasiado bajo y sobretodo gran parte va a marcas conocidas como Bershka o Zara,. O marcas extranjeras como Amazon, Zappos o DealExtreme.
Una de las posibles razones es que hemos sido demasiado conservadores hasta ahora. Prácticamente el 100% del ecommerce lo centramos sobre plataformas “prefabricadas“, como Prestashop, Magento, Oscommerce que ahorran costes, pero que limitan enormemente la innovación y la creatividad a la hora de crear nuevos modelos.
Esta tecnología nos limita y nos obliga a crear métodos y formas de trabajo a todas luces obsoletas y erróneas en muchos casos. Nos vemos obligados a dejar la innovación a modificar pequeñas funcionalidades, pero sin cambiar nunca los modelos. Y sobretodo, nos ha obligado a pensar que el ecommerce es pasar del modelo offline al online a través de un extenso catálogo y un carrito de la compra.
Es curioso, porque solo en supermercados vemos carritos de la compra, en la vida real no se usan, se coge lo necesario y al realizar la comprar te dan una bolsa como mucho para poder llevar los productos. El uso de carritos no lo asociamos a pequeñas compras, sino a grandes compras semanales. Para pequeñas compras anteponemos el trato humano y el face-off al carrito, y sobretodo al tener que revisar un enorme catálogo; al contrario, sabemos lo que buscamos y queremos tenerlo cuanto antes.
Solo hay que observar como Google abandonó hace años la categorización de artículos por un gran buscador, o como Amazon relegó la categorización a un segundo lugar y dejó el peso de la navegación a su buscador. Y sin embargo los ecommerce actuales nos hacen pasear por toda una pesada estructura de categorías y subcategorías para encontrar el producto que buscamos. Si hasta Wordpress abandono la categorización en post de las etiquetas!!
Pero no solo creamos extensos catálogos que nadie necesita, sino que nos olvidamos del proceso de compra, un cliente debe saber que compra, y ya que no dispone del producto físico para poder comprobarlo, necesita de toda nuestra ayuda para cerciorarse de que es el producto que necesita. Nos olvidamos del lado emocional que toda compra conlleva, de trasmitir al cliente las bondades del producto y nos centramos tan solo en marearle mostrándole productos que ni siquiera le interesa, fichas técnicas escritas por gente tech para gente tech y alguna foto bastante fría que no quita al cliente ninguna de las dudas que puedan surgirle.
Solo hay que ver el ejemplo de los productos de teletienda y los volúmenes de ventas que manejan, incluso con unos gastos muy superiores a un simple ecommerce. Y esto es por el simple hecho de atacar el lado emocional del comprador, algo que el ecommerce no se ha planteado todavía.
En conclusión, hay que entender que el ecommerce debe innovar y debe ayudar al usuario a comprar. No imponer sus normas y obligarnos a trabajar sobre ellas.
Esto es solo un esbozo, hay muchas formas de mejorar o replantear el ecommerce y desde aquí iremos desgranándolas poco a poco.

A finales del año pasado se creó el 



