La ilusión por un proyecto es para el emprendedor fundamental para lograr su objetivo. No sólo ayuda, sino que es necesaria. Pero cuando las cosas están cuesta arriba y se está trabajando por sacarlas adelante, la ilusión por conseguirlo es la ayuda necesaria para no fijarse demasiado en la parte económica.

No me voy a adentrar en el tema cuánto es de necesario el dinero del día a día para emprender o para arriesgar, ese es otro debate. El empeño personal en que un proyecto sala adelante, no es suficiente para conseguirlo pero sí necesario.

Ahora que el BBVA está desplegando Open Talent me pregunto cuántos proyectos de los que se presentan tendrán la ilusión suficiente y durante el tiempo suficiente para llegar a buen puerto.

Cuando Javier y yo contamos nuestro orígenes en el sector de la Ciencia en internet nos miran sorprendidos, porque efectivamente el negocio en torno a la Ciencia en internet es nulo. Pero precisamente se trata de ilusión. Hemos logrado reconducir nuestra ilusión hacia otros proyectos que ahora nos permiten vivir de nuestra propia empresa.

Creo que el propio Javier dijo en una ocasión y yo lo secundo, que no podría liderar un negocio en el que no tuviera ilusión mas que en lo económico.

La ilusión tiene también especialidades, y cuando en los foros de inversión se pregunta quiénes son los emprendedores, cada uno de ellos tiene su propia especialidad, financiera, modelo de negocio, conocimiento del sector, etc, y las ilusiones por el proyecto también varían en ese mismo sentido.

Cuantas más ilusiones variadas puestas en común, al igual que cuanto más variados sean los perfiles de un equipo de emprendedores, más firmes son los pasos para lograr el objetivo. No quiero entrar demasiado en el tema del perfil del emprendedor, eso otro día, hoy me quedo con el perfil de ilusión de los emprendedores. Cuando una ilusión flaquea, ahí está otra para compensar, siempre que haya variedad.

El por qué de esta diserción filosófica es porque he releído este fin de semana algunos de los proyectos antiguos que pasaron por mi cabeza y que no llegaron a traspasar las páginas de un cuaderno. Hoy veo que algunos de ellos no tenían la ilusión suficiente para salir del cuaderno, pero otros sí, y esos todavía pueden salir si las circunstancias, el modelo de negocio y las necesidades de inversión acompañan.

Pero los proyectos, al menos los míos, empiezan con la ilusión. Es como la pregunta de “¿y por qué quieres ser artista?”, si la respuesta no está suficientemente llena de ilusión, mejor esperar.