Hace 7 años que me muevo con mi propia empresa, y un recurso que he necesitado y utilizado siempre es el abogado.

Desde la propia constitución de la empresa alguien tiene que redactar las escrituras. Y a partir de ahí cualquier relación con un cliente debería estar mediada por un contrato.

Podemos utilizar contratos genéricos o modelos, completamente gratuitos, o proporcionados por nuestro gestor contable. Pero a día de hoy, después de decenas de contratos firmados casi nunca me ha servido un modelo estandarizado. Y cuando el contrato me ha sido entregado por un proveedor, no ha habido ni una sola vez que lo haya firmado sin cambiar algo.

El abogado es algo más que un contrato puntual, al menos si es un buen abogado. Para que nos entendamos un poco más en el sector internet / informática, no es lo mismo una empresa de producto que una empresa de servicios.

Haciendo un símil, no es lo mismo un abogado o quien sea que te suelta un contrato estándar, que un abogado que se preocupa de proteger tus intereses a medida y conocer lo que realmente quieres y necesitas hacer.

El abogado es el guardaespaldas legal. Si te asesora bien, trabaja cada contrato como si fuera el único, se preocupa de conocer tu empresa y tu trabajo, es un buen abogado que además te va a librar de muchos problemas, porque evitará que lleguen.

Cláusulas de rescisión anticipada, indemnizaciones por incumplimientos de contrato, condiciones de servicio adaptadas, protección ante el abuso… son cuestiones que nunca deseas que tengan que ser tratadas, pero si tu abogado las ha plasmado en los contratos adecuadamente, al final te ahorras quebraderos de cabeza. Porque las rescisiones anticipadas, indemnizaciones, incumplimiento de condiciones de servicio, etc, se acaban produciendo.

Los emprendedores que montan su empresa con muy pocos recursos suelen prescindir del gestor contable y del abogado para ahorrar costes. Yo lo tengo claro, siempre he incluído en mi presupuesto tanto al contable como al abogado (sí, con algún enchufe que me ha ahorrado dinero). Creo que es una parte del dinero mejor empleada de la empresa y que debería ser casi tan obligatorio contar con ellos como tener el seguro del coche.

De todas formas siempre hay veces que podemos aprovechar un contrato modelo, que se ajusta lo suficiente a nosotros y no asumimos un gran riesgo. Para estos casos hay unas cuantas direcciones que debemos tener guardadas:

Nuestro abogado siempre me dice que todo se puede hacer, y a continuación tengo que explicarle de manera que lo entienda lo que quiero hacer. Es una parte del trabajo muy interesante, contarle a alguien ajeno al sector qué es lo que quieres hacer de forma que lo entienda de una manera tan sencilla que después sea capaz de trasladarlo al lenguaje legal.

Bueno, tengo que terminar con mi consejo del título: pon un abogado en tu empresa.