movil

Manejaba otros títulos para este post “La pantalla se me queda pequeña” o “Por qué hay que simplificar los procesos” y voy a empezar por estos títulos alternativos para llegar a la cuestión del titular.

El que la pantalla se quede pequeña para gestionar una aplicación con comodidad es muy relativo dependiendo del dispositivo que estemos utilizando, y puede parecer un motivo muy débil para simplificar un proceso de gestión.

Pero si bien puede ser anecdótico que la pantalla de un móvil no me quepa un panel de administración de lo que sea, o simplemente que la aplicación web no es posible cargarla en determinado navegador (móvil o no), en el fondo el motivo es que hemos hecho las cosas demasiado complicadas.

Todo es complicado y podemos hacerlo más complicado. 1+1=2 pero hay muchas formas de hacerlo, y no siempre utilizamos o creamos la manera más sencilla y útil.

Habéis notado que hablo de aplicaciones web, pero es que para mí ya no existe otra cosa que no sea una aplicación web con permiso de los iPhones y Androides que tienen aplicaciones móviles que suplen las deficiencias de las aplicaciones web. No es ninguna barbaridad lo que estoy diciendo, es más fácil hacer una aplicación para usar en los smartphones que una aplicación web que sirva para los smartphones… ¿o no? De momento las experiencia dice que así es.

Lo que está ocurriendo es que los smartphones están logrando una simplificación de los procesos y una mejora de la usabilidad de las interfaces nunca vista hasta ahora, para adaptarlas a las pequeñas pantallas y teclados de los dispositivos móviles.

Ahora que estoy probando a fondo una serie de herramientas de gestión para pymes, uno de los problemas que me encuentro es que no podré acceder a ninguna de ellas desde mi móvil, ni siquiera para hacer una sencilla consulta como los datos de un cliente. Se me hace casi una necesidad que ofrezcan un interfaz web simplificada para consultas.

Otro caso, y este me molesta bastante, es la ineficacia de los procesos online de administraciones y entidades públicas, trámites administrativos y gestión de banca online. Por alguna conjuración de extraña naturaleza no funcionan correctamente en el 50% de los intentos de uso. Y lo peor es que cuando te fallan la alternativa supone una pérdida de tiempo para desplazarte a una oficina física lo que es absolutamente improductivo.

Como tengo poca esperanza en que éstas últimas mejoren a corto plazo, al menos aspiro a que los responsables de las mismas las prueben y se den cuenta de que son complicadas y nada usables.

Mientras llega ese día, me entretengo viendo interfaces de aplicaciones móviles, algunas no son buenas, pero otras son un alarde de simplificación y usabilidad: estamos avanzando.