Por Raúl Jiménez, fundador de Minube.

El sector del turismo en Internet, tradicionalmente, tiene una doble cara. Por un lado, es el motor del comercio electrónico internacional y, especialmente, en España y, por el otro, desde el punto de vista del usuario, es un negocio estancado, plano y sin apenas evolución en los últimos diez años. Rentabilidad inmóvil. Inmovilidad rentable.

Sin embargo, en la actualidad, algo está cambiando. Si Internet ha cambiado el día a día de las personas en todos los aspectos (banca online, prensa y televisión, comunicación interpersonal, etc.), sólo era cuestión de tiempo que también cambiaran los hábitos en el ocio. Y si viajar se ha convertido en una de las opciones predilectas por parte de la sociedad moderna, la revolución en este sector era un movimiento natural y esperado.

Hasta el momento, el sector turístico en Internet estaba basado en un modelo estrictamente transaccional. Compañías o agencias que vendían un producto o un servicio y clientes que lo compraban. Comunicación directa y plana.

Se trataba de un sistema eficaz y rentable para el vendedor y cómodo para el comprador pero, al mismo tiempo, excesivamente frío y distante para un consumidor que se ha vuelto más exigente.


Y es que el usuario, el comprador de billetes de avión y de noches de hotel, el viajero (hoy en día, cualquiera), ha decidido dar un golpe de timón y, al igual que lo está haciendo en otros ámbitos fuera del sector turístico, ha tomado el poder en la gestión de contenidos. Ha decidido cambiar la forma en la que tomaba sus decisiones. Ha evolucionado hacia un modelo interrelacional basado en la comunicación global. En compartir. En conocer. En buscar y en dejarse recomendar por otros usuarios como él en lugar de por catálogos publicitarios, agencias interesadas o intermediarios comisionados.

Internet ofrece al consumidor un abanico de posibilidades tan enorme que, en el tiempo en el que se está escribiendo este post, o que los lectores de loogic está invirtiendo en leerla, ya se habrán publicado en la Red cientos de miles de experiencias reales de los viajes de gente de todo el mundo en blogs o redes sociales, centenares de miles de fotografías y miles de vídeos en lugares específicos o páginas personales.

Son tantas las opciones de este nuevo medio de comunicación masivo que, en este momento, son millones las conversaciones que puede haber relacionadas con los viajes en decenas de programas de mensajería instantánea, en foros temáticos, en chats…

Encontrar todas esas oportunidades es sencillo. Saber aprovecharlas empresarialmente es ya harina de otro costal.

Mientras que las grandes compañías multinacionales dominantes en el sector no estaban interesadas en hacer cambiar el viento de dirección (como es lógico tienen un modelo de negocio muy rentable con una marca muy consolidada y con unos valores muy claros), son las jóvenes e innovadoras empresas de Internet, generalmente lideradas por emprendedores preparados y apasionados que se saben rodear de un equipo de gente talentosa e ilusionada, las que están llevando a cabo esta gran revolución apoyadas por la fe, los consejos y el enorme poder que los usuarios ya asumen que tienen al alcance de las yemas de sus dedos, acariciando un teclado de ordenador conectado a una ventana abierta: la Red.

Y son estas pequeñas empresas las que están desarrollando proyectos diferentes. Buscadores verticales que ahorran tiempo y dinero a los usuarios para encontrar las mejores ofertas de vuelos y hoteles, redes sociales en las que compartir conocimientos, conocer a otros usuarios viajeros, experiencias reales sobre viajes, fotografías de lugares impresionantes, rincones inolvidables, sensaciones…

Si la gente quiere compartir sus vídeos, sus fotos, sus experiencias y todo lo que se le ocurre en lugares genéricos como Youtube, Flickr o Myspace; si la gente quiere relacionarse, comunicarse o conocerse en Facebook o Linkedin, por qué no ofrecer un lugar específico y temático relacionado con los viajes en el que poder hacer todo eso y, además, localizar, de un clic, las mejores ofertas del momento.

Por qué no trabajar para ofrecer lo que demandan los usuarios.

Por qué no innovar, saltar escollos y nadar en la dirección lógica de la corriente en lugar de en la establecida.

Internet ya no es un lujo o un instrumento de uso esporádico. Ha venido para quedarse y para ser el motor de nuestro día a día. Los viajes han dejado de ser utopías o excepciones. Son una forma de ocio masivo y, también, parte del trabajo diario de mucha gente. No darse cuenta de eso es dar de espalda a la realidad.

Bienvenido a la revolución de los viajes en Internet.