Con motivo de la puesta en marcha de la consultora InnoPersonas entrevistamos a su fundador José Cabrera

Desde hace tiempo estamos oyendo hablar del desarrollo ágil aplicado a temas de software y web pero con Innopersonas es la primera vez que lo vemos aplicados a los procesos de innovación en las empresas, cómo pensáis llevar este modelo a la consultoría?

Es un pregunta muy interesante, porque hasta ahora la filosofía “ágil” se ha aplicado básicamente, al campo de la tecnología. Pero, en realidad, existe un punto de encuentro fundamental: el principal objetivo del desarrollo ágil y de la consultoría ágil consiste en responder a los cambios con rapidez, de forma casi inmediata. Es algo que hoy, en la situación de incertidumbre que estamos viviendo, resulta vital. ¿Por qué? Porque los cambios se suceden a toda velocidad. Cambian nuestros clientes, nuestros proveedores y nuestros colaboradores. Cambian los modelos de negocio, los productos, los servicios y las herramientas. Y la estructura tradicional de las organizaciones -burocrática y jerárquica, lenta y pesada- se ha mostrado incapaz de reaccionar con agilidad.

Estamos lastrados por décadas de management ortodoxo. Por eso, el primer paso consiste en “cambiar el chip”. En dejar atrás las fórmulas y las herramientas de gestión que pertenecen al pasado, a la Era Industrial. No se trata sólo de adoptar las últimas tecnologías. Es mucho más que eso. Se trata de adoptar una nueva forma de ver y abordar los retos.

La “agilidad” no depende tanto de la tecnología -aunque la Web 2.0 nos proporciona excelentes oportunidades- como de un cambio de visión. Debemos entender que el líder “capaz de saberlo todo”, y las estructuras jerárquicas y verticales ya no son válidas para afrontar los nuevos retos, mucho menos en una situación de incertidumbre. Se trata de crear organizaciones ágiles pensadas para las personas, en las que el liderazgo y la innovación sea un trabajo compartido por toda la organización. Esta es la clave.

Por las crisis muchas empresas están haciendo todo tipo de recortes, hasta qué punto estás viendo que las empresas están recortando recursos y presupuestos en las áreas de innovación y gestión de personal?

En situaciones de crisis, siempre existe la tentación de recortar en todas las áreas, de manera indiscriminada. Pero, afortunadamente, la mayor parte de las empresas tienen visión de futuro, y saben que la única manera de salir fortalecidos es apostar por el talento y la innovación. La clave del funcionamiento de una empresa no está hoy en los medios de producción. Quedarse con las máquinas no sirve de nada si perdemos a nuestros colaboradores, especialmente a aquellos con mayor talento. La empresa habrá perdido la capacidad para crear valor, y para afrontar los nuevos retos de forma creativa. Habrá perdido, por tanto, su ventaja competitiva.

Otro tanto sucede con la innovación. Muchas de las empresas que hemos conocido, y que en su día han sido auténticos y respetados líderes del mercado, están pasando serios apuros. Algunas incluso han desaparecido. Y la explicación de este fracaso está en su incapacidad para innovar. Las iniciativas innovadoras que lancemos hoy pueden ser nuestro principal negocio mañana. Y yo creo que eso las empresas lo han entendido. La mayor parte de los ajustes deben encaminarse hacia un funcionamiento más eficiente. Las nuevas tecnologías 2.0 y la transparencia creciente de los mercados supone una gran ayuda en esta dirección.

No me cabe duda de que estamos en la era de la colaboración, internet y la sociedad del conocimiento, pero están las empresas dispuestas a colaborar de puertas hacia fuera o solo van a querer hacerlo de puertas para dentro?

Ya no hay “puertas adentro” y “puertas afuera”. Hoy todo está a la vista, así que el único camino posible es una colaboración real. Como he mencionado anteriormente, la transparencia es uno de los valores emergentes de esta nueva Era. La Web 2.0 ha dejado todo a la vista: los precios, las ventajas y debilidades de cada producto y cada servicio y, por supuesto, los intentos de manipular y dosificar la información.

Esta misma transparencia, aplicada al funcionamiento interno de las organizaciones, genera un efecto revolucionario. En Innopersonas lo llamamos “transparencia del valor añadido”: todo el mundo sabe qué es lo que realmente aporta cada uno a la organización. A partir de ese momento, nadie puede esconderse tras las paredes opacas de su despacho, tras su cargo o su puesto en el organigrama. Nadie puede ocultar y dosificar la información. En el momento en el que el valor que cada uno aporta se vuelve transparente, el talento fluye libremente, de forma natural, hacia los nodos en los que se genera valor. Se acabaron los cuellos de botella.

El efecto dinamizador es increíble. Estamos hablando de una de las grandes oportunidades que nos ofrece la nueva Era de la Colaboración. Porque, de la misma forma que la transparencia en los mercados genera mercados más eficientes, la transparencia en las organizaciones genera crea organizaciones más eficientes y modelos de desarrollo más justos y sostenibles.

Puede la empresa 2.0 ser parte de esta renovación a nivel mundial sin aprovechar al 100% los recursos que les ofrece la web? son muchos los casos de empresas que se niegan a difundir su información por la red y que sus empleados se comuniquen libremente.

Por definición, la empresa 2.0 es aquella capaz de aprovechar al máximo las oportunidades de negocio generadas en la Era de la Colaboración. La web 2.0 -la plataforma tecnológica- es el campo de juego, y quedarse fuera equivale a renunciar a jugar. Así que no hay opción. Las oportunidades de crecimiento son impresionantes, y se equivoca quien intente poner coto a la información. Es como ponerle puertas al campo.

Es verdad que mucha gente todavía piensa que esto de la colaboración no es más que una moda pasajera, una especie de juego en el que los chavales se dedican a enviarse mensajitos por el móvil y canciones a través del correo electrónico en sus ratos libres. Pero, en realidad, la colaboración masiva constituye una nueva y poderosa forma de creación de valor que actúa a dos niveles: sociocultural y económico. Por un lado, crea nuevas formas de talento, de entretenimiento y colaboración; y, por otro, genera valor económico, construyendo mercados y organizaciones mucho más eficientes.

Las redes sociales, como FaceBook o Tuenti, están permitiendo que la web se transforme en un espacio de participación ciudadana; una verdadera plataforma para la colaboración, la interacción y el despliegue de la inteligencia colectiva. Las empresas no pueden por mucho tiempo ignorar esta realidad social. La realidad es que las fronteras de nuestras organizaciones se están diluyendo. Nuevas comunidades de usuarios -tan grandes como países- emergen aparentemente de la nada y entornos antes bien definidos y diferenciados, como el trabajo y la vida privada, comienzan a diluirse. Se acabaron los compartimentos estancos. Los jóvenes de la nueva generación son capaces de escribir en un blog y responder a un correo del trabajo mientras ven un programa en la tele. Son digitales nativos. No importa el espacio físico en el que se encuentren. Pueden comunicarse al mismo tiempo con sus jefes, sus amigos y sus colaboradores.

Nos puedes hablar del modelo de sincronía? qué beneficios tiene para las empresas y cómo se lo vais a contar para que entiendan que necesitan trabajar estos aspectos en su organización?

La sincronía crea valor. Voy a tratar de explicarlo: innovar es imprescindible, pero nuestra experiencia nos ha demostrado que no resulta sencillo. Las organizaciones no pueden abandonar de repente su actividad diaria -su principal fuente de ingresos- para dedicar todos sus esfuerzos a la innovación. Sería demasiado arriesgado. Por eso necesitan un método para integrar la innovación dentro de su estructura de forma paulatina.

Se trata de diseñar iniciativas de innovación capaces de transformar la estructura e incluso los modelos de negocio de las empresas sin perjudicar a su desempeño diario. Para conseguirlo, hemos creado una metodología propia de innovación que nos ha dado muy buenos resultados.

Aquí es donde entra el Modelo Sincronía, una metodología propia fruto de nuestra experiencia en entornos de alta innovación. Para lograrlo, diseñamos y ejecutamos una especie de triángulo perfecto: lanzamos iniciativas de innovación concretas capaces de transformar la organización mediante nuevos procesos de negocio; alineamos a la organización y creamos una visión compartida de los cambios que se requieren; y convertimos esos nuevos procesos de negocio en resultados operativos. En otras palabras, para crear valor, buscamos la sincronía en los tres niveles: estrategia, organización y operaciones.