En el caso de las aplicaciones SaaS como los CRM de los que he hablado, los precios del servicio son muy dispares, pero también los son en funcionalidad y utilidad (y usabilidad) las aplicaciones que se ofrecen. Si metemos todas la aplicaciones del mismo “tipo” en el mismo saco, la única conclusión posible es que sólo puede quedar uno, el más barato, pero la realidad es que los servicios no son iguales ni el mercado al que van dirigidas son los mismos.

En Iniciador de ayer Didac Lee dijo algo como “¿el mercado está dispuesto a pagar por lo que ofreces?”. La clave para valorar la conveniencia del precio de una aplicación SaaS es tener claro quiénes son tus clientes potenciales. Hablar de “Pyme” como nuestro cliente objetivo es casi como no decir nada. ¿Qué pymes y de qué sectores son nuestros clientes?

Tenemos que ponernos en el caso de cada uno de nuestros clientes potenciales, y preguntarnos a nosotros mismos, en esa situación, en esa empresa, ¿cuánto pagaría yo por ese servicio?

Y entonces sabremos si nuestra aplicación SaaS tiene un precio adecuado al mercado, independientemente de lo que se merezca costar, o del esfuerzo que suponga ofrecer el servicio; si el mercado no lo quiere poco importa.

A este respecto hay dos alternativas en el SaaS para establecer los precios. Una de ellas es disponer de una versión totalmente gratuita aunque limitada en capacidad o funcionalidades. De esta forma podemos captar clientes indecisos, aunque si el servicio gratuito es demasiado limitado creo que podemos causar el efecto contrario.

La otra posibilidad es cobrar algo, aunque sea poco por la aplicación completamente funcional aunque limitada en capacidades, y disponer de mayor capacidad y funcionalidades ampliadas no fundamentales para modelos de pago con cuantías mayores.

Pero creo que una vez más depende del tipo de clientes a los que nos dirigimos el decantarse por una u otra opción. ¿Sugerencias?