Yo siempre he creído que las empresas con más futuro son las que invierten en I+D o en un proyecto que a corto e incluso a medio plazo resulta antieconómico, pero con proyección de futuro. Y más aún si la empresa es del sector tecnológico o informático.  Esta afirmación no es ningún descubrimiento para nadie, pero muchas empresas del sector no lo ponen en práctica porque la realidad hace que no todo lo que dedicas a este I+D o proyecto de futuro llegue a buen término.

Los manuales de directivos tienen una indicación constante: “dedica un tiempo todas las semanas a pensar, sin ninguna otra actividad.” Y esto se podría considerar también inversión en I+D enun sentido amplio.

En las microempresas como la nuestra todo esto se puede hacer, incluso debemos hacerlo si queremos evolucionar con perspectiva de futuro. Muchos piensan que autoemplearse o montar una empresa en la que trabajen sólo los socios es una actividad poco organizada y sin capacidad de crecimiento o de acometer proyectos de cierta envergadura, y no es así.

Por eso mismo los autoempleados (freelances) y las microempresas como la nuestra pueden tener actividad en el I+D en sentido amplio o proyectos a futuro.

En el ejemplo de autoempleados puedo citar a nuestro colaborador Customedia, una marca bajo la que trabajan un conjunto de profesionales freelances, gestionados por una persona que es la cabeza visible de la marca. Y tienen sus propios proyectos, de forma particular o colectiva, en los que trabajan al margen de los trabajos del día a día encargados por sus clientes, lo que se puede considerar I+D en sentido amplio.

En el caso de una microempresa como la nuestra, el hecho de no tener empleados, aparte de por cuestión de volúmen de trabajo, se trata de una filosofía. Yo estoy convencido del trabajo colectivo con freelances o pequeñas empresas. Los costes para nosotros disminuyen, y por tanto para el cliente final, y la calidad del trabajo es tan buena como en otra gran empresa con empleados.

Cuento todo esto para llegar al I+D. Nuestro origen está en el desarrollo de proyectos propios aunque ahora hacemos mucho hincapié en los servicios para empresas. Pero seguimos dedicando una parte de nuestros recursos a proyectos propios (la puesta en marcha de los idiomas y los canales de Loogic.com entran dentro de esta actividad).

Y además dedicamos recursos a la puesta en marcha de otros proyectos con una visión más a largo plazo, y producto de una actividad previa de pensar sobre ellos, planificarlos, etc. Otros son producto de ideas rápidas que ponemos en marcha a ver qué pasa. Esta parte es la que podemos considerar nuestro I+D.

De cara al futuro estas actividades son necesarias si queremos crearnos nuevas oportunidades, diversificar nuestros ingresos y sostenernos en momentos malos. Igual que las grandes empresas que invierten en I+D, pero cada uno a su escala.

Si nuestro sector se satura, baja la demanda o por cualquier motivo vienen mal dadas, no podemos hacer un ERE. Si hemos dedicado una parte de nuestro esfuerzo a crear cosas alternativas (aunque sean pequeñas y no supongan gran innovación en sí mismas), a buscar otras posibilidades de negocio, y a investigar la diversificación de nuestros ingresos, aguantaremos los malos tiempos, y en los buenos, creceremos con facilidad, bien sea mediante el modelo de colaboraciones con otras microempresas o con freelances, bien sea contratando personal.

Por eso estoy convencido que este I+D (en sentido amplio) de los autoempleados y microempresas es necesario, y el tamaño no importa.